Nadia Altamirano Díaz
Entre enero de 2021 y marzo de 2022 Oaxaca ha reportado 616 casos de tuberculosis, de las cuales 16 personas han perdido la vida, 13 el año pasado y tres en lo que va de este año.
Por ser una enfermedad respiratoria, la pandemia de COVID-19 propició que la detección de la tuberculosis enfrente un rezago de diez años y que a partir de este 2022 se registre un incremento de casos.
“No tenemos las proyecciones, pero si se espera un incremento porque las detecciones esperadas no se hicieron en estos dos años de pandemia. Las personas con tuberculosis y sin tratamiento pueden infectar a otras cinco cada año”, explicó la Responsable Estatal de Programa Tuberculosis, Amparo María García Reyes.
Entrevistada a propósito del Día Mundial de la Tuberculosis que se conmemora este 24 de marzo, la funcionaria precisó que al corte de la semana 10 de este 2022 se han sumado 83 nuevos casos, de las cuales 60 corresponden a la del tipo respiratoria, mientras que a la semana 10 del 2021 sumaban 52 casos de tuberculosis respiratoria y 73 en general.
Los municipios con mayor incidencia de casos son San Juan Bautista Tuxtepec, Santa María Huatulco, San Pedro Pochutla, Oaxaca de Juárez y Santa Cruz Xoxocotlán, mientras que dos de los decesos en este 2022 se reportaron en Valles Centrales y uno en la Mixteca.
Detalló que a excepción del cabello y las uñas, la tuberculosis se puede encontrar en cualquier órgano, como la piel, las mamas, los riñones, los intestinos, pero la que se transmite de persona a persona es la pulmonar.
Si no se cura, la tuberculosis causa la muerte
Una persona con tuberculosis pulmonar puede vivir cinco años, pero cuando recibe tratamiento se puede curar y prevenir que contagie a las personas con quienes vive o convive.
A pesar de ser una enfermedad muy antigua ésta no se ha podido erradicar porque la bacteria que la causa (Mycobacterium tuberculosis o Bacilo de Koch) se ha adaptado a los cambios ambientales o climáticos.
Si una persona por más de dos semanas tiene tos con expectoración puede acudir a cualquier unidad médica y solicitar una baciloscopia, “es un estudio fácil, no es invasivo y está en pocos días”.
Otro de los síntomas son las sudoraciones durante la noche, pérdida del apetito y de peso. Si el resultado es positivo el tratamiento se administra durante seis meses bajo supervisión médica.
Si bien al nacimiento se aplica la vacuna de la BCG (Bacillus Calmette Guerin) sólo protege contra las formas graves de tuberculosis miliar o meníngea, pero no de la pulmonar, además de que una tercera parte de la población ha tenido contacto con el bacilo, y entre el 5 y el 10 por ciento va a desarrollar la enfermedad.
