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Hipertensión y diabetes: El “dúo mortal” que preocupa a médicos en Oaxaca

Solo 2 de cada 10 pacientes logran controlar la hipertensión en Oaxaca.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

Doña Elena ya no endulza su café de olla. A sus 63 años, sentada en la cocina de su casa en los Valles Centrales, reconoce que la rutina cambió desde que un mareo la llevó de emergencia al centro de salud. Hasta entonces, pensaba que el cansancio y el dolor constante en la nuca eran parte natural de la edad y del trabajo diario.

“Yo no sentía nada grave. Seguía caminando, vendiendo, haciendo mi vida. El doctor fue el que me dijo que traía la presión muy alta y también el azúcar”, cuenta mientras acomoda el baumanómetro que ahora usa cada mañana. “Uno cree que está fuerte, pero el cuerpo avisa cuando ya está cansado”.

La historia de Elena se repite cada vez con más frecuencia en Oaxaca, donde la hipertensión arterial dejó de ser únicamente un padecimiento de adultos mayores para convertirse en una crisis silenciosa que avanza entre diagnósticos tardíos, malos hábitos alimenticios y falta de seguimiento médico.

Cuatro de cada diez adultos mayores viven con hipertensión

Las cifras más recientes de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México colocan a Oaxaca entre los estados con mayor presión sobre su sistema de salud debido al crecimiento de enfermedades crónicas.

Actualmente, el 41.5 por ciento de los oaxaqueños mayores de 50 años vive con hipertensión arterial, es decir, prácticamente cuatro de cada diez personas en ese rango de edad enfrentan una enfermedad que muchas veces avanza sin síntomas visibles.

El panorama se agrava entre las mujeres adultas mayores. En 2026, la prevalencia alcanzó el 56.2 por ciento en mujeres de 60 años y más, mientras que en hombres del mismo grupo de edad la cifra se ubica en 40.6 por ciento.

Especialistas advierten que el envejecimiento de la población y los diagnósticos tardíos están acelerando el número de casos graves en la entidad.

El “dúo mortal” que alarma a médicos

La hipertensión no llega sola. En Oaxaca, uno de cada cuatro adultos mayores de 50 años también vive con diabetes, una combinación que médicos de instituciones públicas ya describen como “el dúo dinámico de la mortalidad”.

La mezcla de ambas enfermedades incrementa drásticamente el riesgo de insuficiencia renal, infartos y complicaciones cardiovasculares severas.

En hospitales y clínicas del estado, el aumento de pacientes con daños crónicos relacionados con presión alta y azúcar descontrolada ya representa una de las principales cargas para el sistema de salud.

Miles viven con hipertensión sin saberlo

Uno de los mayores problemas es que la enfermedad suele desarrollarse en silencio.

En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Arterial, el Consenso Mexicano de Hipertensión Arterial 2026 advierte que entre el 70 y el 80 por ciento de los pacientes llega por primera vez a consulta cuando ya enfrenta un riesgo cardiovascular alto o muy alto.

Especialistas estiman que al menos la mitad de los oaxaqueños con hipertensión desconoce que la padece.

La falta de síntomas claros provoca que muchas personas acudan al médico únicamente cuando aparecen mareos, problemas cardíacos, daños renales o complicaciones mayores.

Valles Centrales e Istmo concentran más casos

Los registros de los Servicios de Salud muestran que Oaxaca reportó 4 mil 798 nuevos diagnósticos de hipertensión durante el primer trimestre de 2025, un incremento del 16 por ciento respecto al año anterior.

Las regiones con mayor incidencia son Valles Centrales e Istmo de Tehuantepec, seguidas por la Costa, la Sierra, Tuxtepec y la Mixteca.

Aunque las mujeres concentran la mayoría de los diagnósticos, médicos señalan que esto también refleja que los hombres suelen acudir menos a chequeos preventivos y llegan a consulta cuando el padecimiento ya provocó daños importantes.

El problema no es solo detectar, sino controlar

Actualmente, cerca de 59 mil 702 personas reciben tratamiento por hipertensión en instituciones públicas de Oaxaca. Sin embargo, los niveles de seguimiento continúan siendo bajos.

Solo el 31 por ciento de los pacientes mantiene consultas periódicas y apenas dos de cada diez logran controlar adecuadamente su presión arterial.

La falta de continuidad en tratamientos, problemas económicos y hábitos alimenticios difíciles de modificar complican aún más el panorama.

Medirse la presión puede salvar vidas

Ante el aumento de casos, especialistas insisten en que el monitoreo en casa puede marcar la diferencia entre detectar a tiempo o enfrentar una emergencia médica.

Los médicos recomiendan usar baumanómetros automáticos de brazo, evitar café, cigarro o ejercicio antes de la medición y realizar el procedimiento sentado y en reposo.

De acuerdo con los nuevos criterios médicos, una presión menor a 120/80 es considerada normal. A partir de 140/90, la persona ya presenta hipertensión y requiere atención médica inmediata.

Cambiar hábitos para sobrevivir

En Oaxaca, donde la alimentación tradicional suele incluir altos niveles de grasa, sal y azúcares, muchas familias enfrentan el reto de modificar hábitos profundamente arraigados.

Para Doña Elena, reducir la sal, cambiar la dieta y aprender a tomarse la presión diariamente se convirtió en parte de su nueva rutina.

“Ahora ya me cuido más porque entendí que si uno no hace caso, esto se complica rápido”, dice mientras mira el aparato que descansa sobre la mesa.

En una entidad donde miles de personas viven con hipertensión sin saberlo, el verdadero desafío para Oaxaca ya no es solamente atender a los enfermos, sino detectar a tiempo una enfermedad que sigue avanzando en silencio.

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