La economía de María Berenice no aguanta a costear más de los 5 mil pesos diarios de alimentación parenteral y los medicamentos que su esposo Maximino requiere por su estancia en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, donde familiares y pacientes son los afectados de falta de insumos, fármacos, suspensión de estudios de laboratorio y cirugías.
Tras un diagnóstico de dengue, Maximino llegó el 26 de septiembre con una diverticulosis (sacos en forma de globo), que hizo que en cuatro cirugías perdiera casi la totalidad del intestino delgado y el colón, sin que su herida logre cerrar.
“Dijeron que traía mucha pus en sus intestinos, lo lavaron, le sacaron todas sus tripas, le cortaron, pero los intestinos se pegaron; lo volvieron a abrir y le cortaron más; lo operaron de nuevo para intentar cerrar todas las fugas y hubo una cuarta cirugía en la que le cortaron casi todo el colón”, además de que enfrentó sangrados en los que perdía litro y medio de sangre.
“Todo se le está saliendo por la fístula (una abertura) que tiene en el estómago porque la tripa está pegada con la piel, por eso la herida no quiere cerrar”, relató María Berenice, quien teme que su esposo no se recupere o ya no viva.
🔴🏥 La enfermera Victoria Isabel Vásquez Alberto, jefa del servicio de valoración crítica del Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso señaló que ante las carencias como trabajadores no pueden negar el servicio.
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Ella, fue una de las once mujeres que compartió su testimonio durante la conferencia que este miércoles ofrecieron trabajadores del Hospital Valdivieso, luego de que la encargada de la dirección, Roxana Ríos Sánchez, determinó que las cirugías, alimentación y recepción de pacientes referidos de clínicas particulares se suspendían a partir de este martes por la precariedad, falta de insumos, material indispensable y medicamentos indispensables.
Lo que María Berenice no dijo en la conferencia es que en más de una ocasión ha ido a la dirección del Hospital a quejarse por diversas fallas en el trabajo a cargo de enfermeros.
“No les gusta bañar a los pacientes, drenarles sus bolsas de colostomía, les da mucho coraje cuando tienen vómito, además los guardias son muy groseros porque nos tenemos que dormir en el piso y no quieren que tengamos cartón ni colchonetas aquí”, se quejó.
Espera prolongada
Como María Berenice, Juana Ruiz es otra mujer que resiente el impacto de una política de salud pública que hizo al Gobierno del Estado desatenderse del Hospital Valdivieso al cederlo al IMSS Bienestar.
El pasado 14 de diciembre, su hija Luz Elena de 20 años, ingresó por un accidente en motocicleta y su entrada al quirófano se postergó porque ella no había podido reunir los 45 mil pesos para comprar la lista de medicamentos que consiguió hasta este lunes, el mismo día que la encargada de la dirección anunció por un comunicado urgente la suspensión de cirugías.
“No la han podido operar porque no hay anestesia”, dijo con el pesar de que la espera le hace prolongar gastos de pañales, sondas de 700 pesos para que Luz pueda orinar y hasta agua porque “en el hospital no hay nada”.
🔴 Con préstamos, apenas el lunes la señora Juana Ruiz adquirió 45 mil pesos en medicamentos para que su hija Luz Elena de 20 años pueda ser intervenida luego de un accidente que desde el pasado 14 de diciembre la hace permanecer en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso,… pic.twitter.com/Ez1An8aiCc
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Sin cirugías
El pie de Julio César que “se quedó casi volando” por un accidente de motocicleta el 24 de diciembre no tiene posibilidades de mejora porque su esposa Lorena ha escuchado una y otra vez que “no hay material y a diario tengo que comprar tanto vendas como medicamentos”.
Un poco más de tiempo, desde el 16 de noviembre, Lizeth lleva escuchando lo mismo en el Hospital Valdivieso: no hay material médico.
El resultado es mirar todos los días a su padre en una cama del área de traumatología, donde le drenan una infección en su pierna izquierda sin que pueda ingresar a quirófano para atender la caída de una escalera que sufrió en su trabajo.
Atentar contra la vida
Para el jefe de la terapia intensiva, Orlando Oliver, el Hospital General Aurelio Valdivieso enfrenta “una emergencia” en la que se violenta el artículo cuarto constitucional que señala la gratuidad de la salud y “se atenta contra la vida”.
En el riesgo de fallecimiento o complicaciones de pacientes por falta de estudios de laboratorio que ayuden a un diagnóstico y tratamiento oportuno, coincidió el jefe del servicio de urgencias, Camerino Ojeda Méndez.
“No hay material de osteosíntesis para cirugías de traumatología y se estancan los pacientes”, detalló, mientras que la enfermera Nallely Jiménez, del mismo servicio, explicó que faltan medicamentos como “una simple ampicilina” o las bombas de infusión que dejaron de suministrar hace dos semanas.
Además, “no contamos con lavacómodos, pañales desde octubre no hay, ni vendas para pacientes que ingresan a quirófanos”.
Sin estudios de laboratorio
Por la falta de insumos, calibradores y diluyentes, de los 14 bioanalizadores del servicio de laboratorio sólo cuatro funcionan al 10 por ciento “porque son de urgencias”, explicó el encargado del área, José Ricardo Avendaño.
Tan sólo el laboratorio atiende al mes a 7 mil 600 pacientes y actualmente sólo pueden realizar biometrías hemáticas y químicas sanguíneas simples para pacientes de urgencias, cuando un paciente requiere hasta cinco repeticiones de pruebas de rutina cada 24 horas.
La secretaria general de la Subsección 07 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Patricia Jiménez, consideró que el comunicado urgente que emitió el pasado lunes la encargada de la dirección del Hospital “deja un precedente y avala lo que han dicho en anteriores ocasiones”.
A pesar de las carencias, aseguró que no se rechazará a ningún paciente y se trabajará “con los pocos insumos que tenemos”.
