La noche que se robó el sueño del Istmo y de Oaxaca
Pasaron ya 30 días desde aquella violenta sacudida que le robó el sueño a Juchitán. Era jueves, faltaban segundo para la medianoche cuando la tierra crujió, el piso se movió y los muros se desplomaron.
En el municipio zapoteca, la tierra de la Sandunga y la Llorona, los sismos del 7 y 23 de septiembre dejaron una ciudad en ruinas, con una herida que no cicatriza, que laceró la memoria y alma de sus habitantes que se mantiene en pie y luchan por rescatar pedazos de su vida pepenando entre los escombros de su pasado.