Por hambre y sed abandonan el campo en Tlapacoyan, Oaxaca
AGUA BLANCA, SANTA ANA TLAPACOYAN.-El canto de las chicharras es fulminante; claman por agua. La desolación del campo está sembrado sobre cientos de carrizo inermes en una tierra hambrienta.
Las lluvias se alejaron desde noviembre del año pasado. La sequía avanza con la ferocidad que arrebata el alimento a sus habitantes. “Nos queda maíz para tres meses”, afirma Ricardo Torres, un campesino fervoroso a Dios.