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¿El preludio de un gran tsunami? Japón y la UNAM llenan el mar de Oaxaca con sismómetros

Huatulco, en la mira científica por posible acumulación de energía sísmica.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

En un esfuerzo sin precedentes para anticipar el comportamiento de la Tierra en una de las regiones con mayor actividad tectónica del mundo, una coalición científica internacional ha desplegado tecnología de vanguardia en el fondo marino frente a la costa de Huatulco, Oaxaca. El objetivo: escuchar los secretos del océano para mitigar el riesgo de futuros terremotos y tsunamis.

La iniciativa reúne a expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) y la Secretaría de Marina (Semar), en colaboración con las universidades japonesas de Kioto (UK) y Tohoku (UT).

Sensores a 5,000 metros bajo el mar

Durante una conferencia de prensa en el auditorio Tlayotl del Instituto de Geofísica (IGEF) de la UNAM, el investigador Víctor Manuel Cruz Atienza detalló el alcance de la misión. A bordo del buque “Mazunte” de la Semar, el equipo posicionó con éxito ocho sismómetros de fondo oceánico (OBS, por sus siglas en inglés) y tres medidores de presión (OBP) a más de 5,000 metros de profundidad.

Estos dispositivos operarán durante un año completo para registrar los llamados "sismos lentos", desplazamientos sutiles de las placas tectónicas que no liberan energía de golpe, sino a lo largo de días o semanas.

El profesor Yoshihiro Ito, de la Universidad de Kioto, destacó que esta es la primera vez que se despliega este equipo en Oaxaca.

"Gracias a los sismómetros de fondo oceánico y al uso de aprendizaje automático (inteligencia artificial), encontramos movimientos telúricos de baja frecuencia mar adentro que no aparecían en los catálogos. El fondo marino nos dice que allá abajo están pasando más cosas de las que alcanzábamos a ver en tierra", apuntó Ito, señalando que estos fenómenos son considerados predecesores de grandes terremotos de subducción y tsunamis.

Huatulco: Una "brecha" que acumula energía

La elección de Huatulco no es casualidad. El Dr. Cruz Atienza recordó que estudios previos confirman la existencia de estos fenómenos en la zona. Además, la región no ha experimentado un gran terremoto desde 1978, lo que significa que hay una acumulación de energía sobresaliente en comparación con áreas aledañas.

Por su parte, Enrique Guevara Ortiz, director General del CENAPRED, enfatizó el valor civil de la investigación: "Para disminuir riesgos y beneficiar a la población es necesario saber a qué nos estamos enfrentando. Indagar más el fenómeno permitirá mejorar protocolos, planes de respuesta y reducir las vulnerabilidades".

Este proyecto se cobija bajo el programa SATREPS, la iniciativa de ciencia y tecnología más trascendente de Japón, operada a través de su Agencia de Cooperación Internacional (JICA). Masaru Kozono, director de JICA, señaló que esta alianza tripartita (donde también participa El Salvador) busca alinear la innovación científica con la seguridad humana y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

El pulso sísmico de una región vulnerable

La relevancia de este estudio se alinea con la realidad geográfica del estado. Oaxaca se consolida como el epicentro de la sismicidad en México, concentrando aproximadamente el 15.4% del total nacional debido al proceso de subducción de la Placa de Cocos bajo la Placa de Norteamérica.

La urgencia de estos monitoreos queda en evidencia con los datos del Servicio Sismológico Nacional (SSN). Tan solo en el primer mes del año se registraron 535 sismos en el estado, superando los 2,000 al cierre del primer trimestre. Entre los eventos más significativos destacan un sismo de magnitud 5.7 en febrero (con epicentro en Puerto Escondido) y uno de 5.6 en mayo (en Pinotepa Nacional), el cual generó más de 250 réplicas y activó las alertas sísmicas en el centro del país.

El mapa del peligro: Las tres zonas clave

El peligro sísmico en la entidad se fragmenta principalmente en tres regiones geográficas con comportamientos tectónicos distintos:

  • La Región de la Costa: Es la zona de más alta sismicidad en todo el estado debido a su cercanía inmediata con la fosa tectónica del Pacífico. Los epicentros son diarios y altamente frecuentes en municipios y localidades como Pinotepa Nacional, Puerto Escondido, San Pedro Pochutla y La Crucecita (Huatulco).

  • El Istmo de Tehuantepec: Ocupa el segundo lugar en recurrencia sísmica dentro del estado. Es una región históricamente vulnerable a sismos de gran magnitud, como el recordado terremoto de 8.2 en 2017. Los municipios con mayor concentración de epicentros en esta área incluyen Matías Romero, Unión Hidalgo y Juchitán de Zaragoza.

  • La Mixteca y Sierra Sur: Aunque presenta una menor frecuencia diaria en comparación con la Costa, esta franja registra constantemente sismos de magnitudes moderadas a altas. Estos movimientos son causados por fallas geológicas internas de la corteza continental (sismos de origen intraplaca), afectando recurrentemente a municipios como Miahuatlán de Porfirio Díaz y Huajuapan de León.

Con este despliegue tecnológico en las profundidades del Pacífico, la ciencia mexicana y nipona buscan adelantarse al inevitable movimiento de la Tierra, transformando los datos marinos en una herramienta de supervivencia para la población en tierra firme.

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