- Urgen acciones de mitigación y adaptación para evitar la crisis hídrica y sanitaria
Si bien Oaxaca es un estado con una baja contribución de gases de efecto invernadero, es altamente vulnerable a los impactos del cambio climático, debido a que se ubica geográficamente en la parte más estrecha del país, donde recibe gran influencia del Golfo de México y del Océano Pacífico, así como de dos zonas de formación de ciclones (Golfo de Tehuantepec y Mar Caribe), de acuerdo Plan Estatal de Desarrollo 2022-2028.
De hecho, los datos históricos muestran un aumento gradual de la temperatura media (0.02 por ciento) y máxima promedio (0.03 por ciento), y una ligera reducción para la temperatura mínima (-0.01por ciento), lo cual se podría percibir como veranos más calurosos e inviernos más fríos.
En el contexto del Día Internacional contra el Cambio Climático, manifiesta que de acuerdo a los escenarios de cambio climático del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC 2014), en los próximos 24 años, el estado presentará mayor aridez, por una disminución significativa en la precipitación pluvial y aumento de la temperatura máxima. La lluvia media anual (que es en promedio de mil 105 mm anuales) se reducirá en el futuro cercano (2015-2039) en 6 por ciento y en el lejano (2075-2099) un 2 por ciento más.
Además, en el futuro cercano se pronostica que la temperatura incrementará al menos 2°C para la mayor parte del estado. Estas condiciones climáticas podrían derivar en aumento de la escasez de agua, lo que tendría como consecuencia: afectación a la población en el consumo de agua para uso humano; afectación de la actividad agrícola, al menos el 90 por ciento es de temporal, con repercusiones en el decremento de la producción en la agricultura de subsistencia; afectación y baja producción en las actividades ganaderas.
Así como aumento del estrés hídrico de la flora y fauna de los ecosistemas naturales; incremento y mayor frecuencia de incendios forestales; incremento y mayor dispersión de plagas; y mayor dispersión de vectores de transmisión como: dengue, paludismo, zika y chikungunya.
Por esta razón, es importante establecer acciones que le permitan a Oaxaca ser un estado resiliente a los impactos del cambio climático y eficiente en el uso y aprovechamiento de sus recursos naturales y energéticos, a través de medidas para la mitigación de compuestos de efecto invernadero (GEI y carbono negro): energías renovables, movilidad integral urbana, eficiencia energética en vivienda y servicios, aprovechamiento energético de residuos, reducción de carbono negro, territorios climáticamente inteligentes;
Además, de medidas para la adaptación al cambio climático: instrumentos jurídico-administrativos para reducir el riesgo, adaptación basada en ecosistemas, gestión integral de riesgos mediante prevención, capacidad d respuesta y construcción resiliente el medio ambiente; y una permanente comunicación y sensibilización al cambio climático: capacitación, talleres de difusión y sensibilización sobre cambio climático, campañas de comunicación sobre cambio climático.
