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Movimiento Magisterial: Detrás del zafarrancho de Mitla

Foto(s): Mario Jiménez Leyva
Joel Vicente Cortés

Lejanos están los tiempos en que las comunidades, sus autoridades y amplios sectores de la sociedad civil oaxaqueña entregaban su apoyo incondicional a un movimiento magisterial insurgente que legitimaba su praxis en la defensa de los derechos colectivos. Hoy, el mapa sociopolítico es distinto. El lamentable zafarrancho suscitado el pasado 27 de mayo entre integrantes del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación de Oaxaca (MDTEO) y autoridades comunitarias en San Pablo Villa de Mitla no es un hecho fortuito; es la materialización de la táctica del régimen Jarista en contra del magisterio oaxaqueño, pero también el síntoma inequívoco del hartazgo de los pueblos ante la movilización sistemática.

Táctica perversa. Desde la década de los ochenta, los gobiernos locales y centrales han ensayado diversas fórmulas para sabotear al MDTEO. En la pasarela histórica de Oaxaca, algunos gobernantes operaron con una diplomática y perversa doble cara; otros optaron por la frontalidad violenta y el cinismo burdo. La administración estatal actual, sin embargo, ha perfeccionado el juego de espejos. Su táctica de doble efecto consiste en manifestar un respeto pusilánime al magisterio de puertas para afuera, mientras que en la sombra instruye a presidentes municipales y asociaciones de padres de familia para apretar las tuercas a los docentes paristas en las comunidades. Al tercerizar la confrontación, el Estado diluye su responsabilidad y permite que la tentación represiva se materialice peligrosamente entre los propios ciudadanos.

Negociación fingida. Detrás de esta colisión subyace una causa estructural: la negativa permanente de la parte patronal para resolver las demandas de la clase trabajadora y, específicamente, de los trabajadores de la educación. El Estado empleador ha sustituido la política seria de revisión y negociación por una estrategia de desgaste, engaño, corrupción y cooptación. En lugar de procesar los pliegos petitorios dentro del marco legal —atendiendo alcances y limitaciones bajo el paraguas de la voluntad política—, la burocracia actual prefiere administrar el conflicto, apostando al olvido y a la erosión del adversario.

Táctica y estrategia a revisión. Por su parte, el MDTEO parece haber agotado la creatividad insurgente que le dio gloria en sus primeras décadas, quedando atrapado en un bucle de prácticas de lucha rutinarias , corruptas y predecibles. Esta parálisis no sólo agota la paciencia de la sociedad civil, sino que obsequia armas políticas a sus múltiples detractores. La ambición, la ineptitud y la pereza creativa de los nuevos liderazgos sindicales erosionan el histórico compromiso social del movimiento. Cuando las ambiciones de poder y las prebendas económicas se vuelven descaradas, la táctica se enreda y los adversarios se multiplican. Como consecuencia, el relevo generacional de docentes padece hoy una crisis existencial frente a sus propias siglas.

Junio determinante. Todo indica que la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) pretende tensar la liga al límite, desafiando los compromisos futboleros y de infraestructura global que el régimen federal cuida celosamente, aun con una correlación de fuerzas adversa para los trabajadores. En la víspera del Mundial de la FIFA, pretender arrancarle los bigotes al tigre moreno es una apuesta de altísimo riesgo; el MDTEO debería cuidarse de los provocadores y aprendices de brujo internos que juegan al todo o nada. Si bien la presidenta declara públicamente no desear la reedición de un "68", las presiones corporativas internacionales y el ala dura de sus asesores azuzan la aplicación de la mano dura contra los que califican como "revoltosos insaciables". Ya empezaron las primeras escaramuzas en CDMX. El tiempo corre: esta primera semana de junio es el punto de inflexión.

Lo deseable y lo posible. La historia demuestra que a ningún gobierno se le ha arrancado el cien por ciento de un pliego petitorio. Si la cerrazón y la dureza patronal resultan nefastas para la estabilidad del estado, la intransigencia de los liderazgos sindicales que marchan hacia callejones sin salida es igualmente estéril. En la coyuntura actual, urge transitar hacia una salida negociada con respuestas escalonadas, donde el tema pensionario funcione como la llave para destrabar el conflicto. Anteponer el bienestar real de las bases trabajadoras por encima de los intereses personales o de facción no significa claudicar; es una alternativa táctica elemental para preservar la fuerza organizativa de cara a las batallas por venir.

Lo ocurrido en Mitla no es el problema. Es la advertencia. Una advertencia para un gobierno que parece confiar demasiado en la administración del desgaste y poco en la construcción de acuerdos. La advertencia para un movimiento que corre el riesgo de confundir la persistencia con la estrategia y la resistencia con la eficacia. Las comunidades comienzan a cansarse, la negociación pierde credibilidad y cuando la confrontación sustituye al diálogo, nadie gana realmente. Y en vísperas del Mundial, con un gobierno obsesionado por proyectar estabilidad y una disidencia decidida a mantener la presión, el verdadero peligro es que ambas partes sigan avanzando hacia el “choque de trenes” creyendo que todavía tienen el control.

 

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