México exhibe la política de mano dura con la migración ante Estados Unidos
Al menos 791 migrantes centroamericanos no llegarán a la frontera con Estados Unidos. Ese es el mensaje que México, una semana y dos días después, lanza al Gobierno estadounidense para contener una de las crisis diplomáticas más graves entre ambos países. México trabaja bajo presión para calmar los ánimos de su vecino del norte, que había amenazado con imponer impuestos a los productos mexicanos importados a cambio de que en el sur se frenara el paso de quienes huyen de la violencia y el hambre.