El obispo de la Prelatura de Huautla, Guadalupe Antonio Ruiz Urquín llamó a los católicos a dejarse incendiar por la gracia y el amor del corazón de Jesús para alcanzar la paz y terminar con la violencia.
“Este fuego de la presencia del Señor hace falta para que queme todas aquellas cosas que nos impiden caminar y dejar a Dios actuar en nuestras vidas”, afirmó.
El mitrado sostuvo que los creyentes necesitan de mucho incendio en sus vidas para crecer bajo la mirada del Señor y así superar todo impedimento para vivir como hijos de Dios y como hermanos.
“Hace falta ser quemado y transformado por ese fuego del Señor, ante tantos celos, egoísmos, envidias y divisiones”, anotó.
Por eso, expuso que Jesús ha dado a los católicos el fuego de su espíritu para ir transformado su vida, su historia y su ambiente para ir purificando y así crecer como hijos de Dios.
“En el corazón humano y en el mundo, ¿a poco hay verdadera paz?, no, de ninguna manera, hay odios, resentimientos, pleitos, envidias y sobre todo, mucha violencia”, agregó.
De este modo, subrayó que el Señor ofrece su paz frente a este panorama actual de tanta violencia y mucha tensión, especialmente en Nicaragua, porque los creyentes han querido vivir como él, asumir los valores del Reino y de ser sus auténticos seguidores.
“Esto, ha traído consecuencias políticas y sociales”, refirió.
Destacó que cuando los católicos se dejan incendiar por el amor y la gracia del corazón de Jesús, para querer vivir como auténticos hijos de Dios y hermanos, lejos de apagarse las conciencias las enciende por el bien de los demás y del bien común.
Ante esto, Ruiz Urquín dijo que los creyentes necesitan quemarse de ese fuego del Señor, para transformase cada día y así enseñarse a vivir como hermanos.
“Seguir a Cristo implicar dejar muchas cosas que estorban, es para bien, porque las cosas van cambiando poco a poco”, terminó.
