La contratación de strippers para el festejo del Día de las Madres organizado por el ayuntamiento de San Antonio de la Cal fue reprobada por expertas en derechos humanos y estudios de género al señalar que refuerza estereotipos de género y utilizar recursos públicos para actividades que denigran a las mujeres.
Rosario Martínez Miguel, presidenta del Grupo de Estudios sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer), expresó que este tipo de eventos contradice el papel que las autoridades municipales deben cumplir: promover los derechos de las mujeres y garantizar una vida libre de violencia. En lugar de ello, sostuvo, se ridiculizó y denigró a las asistentes mediante dinámicas ejecutadas por los strippers contratados.
“Algunas personas pueden verlo como algo divertido, pero este tipo de espectáculos refuerzan estereotipos sexistas y no corresponden a una acción que deba promover una autoridad municipal. El 10 de mayo, más que un festejo, debería ser una ocasión para reconocer el esfuerzo cotidiano de las mujeres mediante políticas públicas que realmente les beneficien”, subrayó.
Por su parte, Charlynne Curiel, antropóloga e investigadora de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), calificó la decisión del ayuntamiento como una muestra de incompetencia y de la falta de preparación de quienes están al frente del gobierno local.
“Es una decisión absolutamente ridícula. Pensar que el Día de las Madres se celebra de este modo desde una autoridad municipal refleja una mirada sexista, machista y sexualizada de las mujeres. Es evidente que el presidente municipal no comprende las verdaderas necesidades que enfrentan las mujeres al maternar, ya sea acompañadas o en soledad”, expresó.
A través de videos circulados en las redes sociales, se observó que durante el acto del día de las madres se subieron a algunas participantes al escenario y se les pidió hacer posiciones sexuales.
Curiel aclaró que el problema no radica en que las mujeres elijan acudir a este tipo de eventos, sino en que sea el propio ayuntamiento quien los promueva con recursos públicos y que además se coloque a las mujeres en una posición de subordinación. “No se trata de una cuestión de moral, sino de cuestionar el uso del presupuesto público para actividades que no tienen ningún impacto positivo en la vida de las mujeres”, enfatizó.
Ambas especialistas coincidieron en que este hecho evidencia una profunda falta de perspectiva de género en la gestión municipal. “Estamos frente a un fraude institucional. La política pública está siendo ocupada por personas que no tienen el perfil, ni la formación, ni la experiencia para ejercer cargos de decisión. Personas que no han sido educadas en derechos humanos ni en perspectiva de género, y que no entienden las complejidades sociales de sus municipios”, concluyó la académica.
