La comunidad evangélica invita a vivir la Semana Santa como un tiempo de reflexión y comunión con Dios.
La Semana Mayor que no solo sea una tradición, sino un tiempo donde la población aparte un tiempo para una profunda reflexión e intimidad con el Señor. El significado principal es recordar el sacrificio de Jesús en la cruz y su resurrección, lo que restaura la relación entre Dios y la humanidad, dijo el teólogo Eliseo López Estrada.
Dijo que la iglesia cristiana reformada exhorta a su membresía a practicar un devocional en familia durante la Semana Santa. El Gólgota no fue el final de la historia. La cruz no fue un punto final, sino una puerta abierta hacia la gloria.
“Allí donde el mundo vio derrota, Dios estaba escribiendo el prólogo de la victoria más grande jamás anunciada. Porque el evangelio no termina con un cuerpo herido colgado en un madero ni con una tumba sellada por una piedra. El evangelio continúa con una tumba vacía, un Salvador resucitado y un Rey que volverá”, se lee, un texto que invita a la reflexión.
Como iglesia “creemos que Jesucristo, en su resurrección, ha vencido al sepulcro, para hacernos participantes de aquella justicia que conquistó por su muerte. Y también nosotros somos resucitados ahora por su poder a una nueva vida – por lo tanto, la resurrección de Cristo, cabeza nuestra, es prenda segura de nuestra gloriosa resurrección; y aunque en cuanto a la naturaleza humana ahora ya no está en la tierra; sin embargo, en cuanto a su deidad, majestad, gracia y Espíritu en ningún momento está ausente de nosotros”, según el catecismo de Heidelberg.
Para los ejercicios devocionales, la Iglesia Nacional Presbiteriana de México dispuso en su página oficial la guía “Cristo, la tumba venció”.
