Azucena recurrió a un préstamo informal como una solución rápida a sus problemas económicos. Sin embargo, en pocos meses, esa deuda se convirtió en un infierno impagable.
Su historia refleja la trampa en la que caen muchos mexicanos al optar por créditos fuera del sistema financiero formal.
Según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en 2022, el 36 por ciento de los adultos mexicanos recurrieron a créditos informales.
Entre las principales opciones de crédito informales, la familia es la más relevante (19.3%), los amigos (13.6%) y las casas de empeño (6.7%).
Según la Condusef un 59 por ciento de quienes recurren a prestamistas paga tasas de interés superiores al 30 por ciento anual.
Esta práctica, que se ha incrementado en los últimos años, representa una seria amenaza para la estabilidad económica y el bienestar de las familias.
Los créditos informales, otorgados por individuos o entidades sin autorización, son especialmente atractivos para aquellos que no pueden acceder a préstamos formales debido a restricciones crediticias, ingresos insuficientes u otras barreras.
No obstante, los prestamistas informales suelen imponer tasas de interés exorbitantes, lo que atrapa a los deudores en una espiral de deuda difícil de superar.
El caso de Azucena ilustra esta problemática.
Ella solicitó un préstamo de 7 mil pesos con un interés del 10 por ciento mensual. En solo diez meses, su deuda había aumentado casi al doble, llevándola a una situación de estrés financiero y emocional.
Este fenómeno no solo afecta a individuos como Azucena, también socava la confianza en el sistema financiero y perpetúa ciclos de pobreza y endeudamiento. Para muchos, la falta de acceso a préstamos formales deja a los créditos informales como la única opción viable, a pesar de sus riesgos inherentes.
Las elevadas tasas de interés pueden llevar a los deudores a una situación económica precaria, complicando su capacidad de recuperación.
Además, algunos prestamistas informales utilizan métodos de cobro violentos o intimidatorios, lo que provoca angustia y problemas psicológicos en los deudores.
Algunas recomendaciones emitidas por la Condusef para evitar caer en dificultades económicas es acudir a instituciones financieras debidamente registradas ya que contarás con la seguridad de que, si se presenta algún problema o inconformidad, podrán acudir a CONDUSEF.
