Maromeros, expresión artística en Oaxaca que se niega a morir | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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Foto(s): Cortesía

Maromeros, expresión artística en Oaxaca que se niega a morir

Giovanna Martínez

La maroma es una disciplina poco valorada y conocida en Oaxaca y México; pero comunidades como Santa María Tlahuitoltepec, tienen arraigada esta expresión espectacular, ritual y festiva. 

Es por ello que esta comunidad será sede del Tercer Encuentro Nacional de Maromeros a celebrarse del 8 al 11 de diciembre en el marco de la fiesta patronal en honor a la Virgen de Juquila y de Guadalupe. 

El evento convoca a artistas mixes ayuujk, naguas, mixtecos, zapotecos y chinantecos practicantes de esta expresión cultural ejecutada por artistas campesinos.

Diferentes estilos regionales de maromas serán mostrados durante estos cuatro días de la actividad; Guerrero, Oaxaca, Puebla y Veracruz son los principales exponentes de esta disciplina.

Base de cooperación

El Encuentro de Maromeros es parte de un proyecto de la Asociación Civil “Correspondencias maromeras” y tiene como objetivo la salvaguarda de la maroma en su contexto festivo, comunitario y la creación de una base de cooperación entre las compañías de maromeros de diferentes estados de la República Mexicana.

“Desde el 2016 hemos realizado esta actividad cada dos años en una comunidad de un estado diferente del país”, expresó la etnóloga Charlotte Pescayre, creadora y responsable del proyecto “Correspondencias Maromeras”.

Esta actividad se realizará en el marco de la fiesta patronal de Tlahuitoltepec, donde entre los pueblos harán un intercambio de cultura, ya que cada uno de los grupos de maromeros tiene su propia forma de realizar maromas.

En algunos lugares de México, la maroma se está perdiendo debido a la migración o desinterés de parte de los jóvenes; sin embargo, en comunidades como Oaxaca, esta expresión tiene mucho arraigo y es de suma importancia, lo que ha generado la creación de nuevos grupos. 

“Está en riesgo, sí, como todo lo que es identitario en un país donde parece que el objetivo de darle el estatuto de patrimonio cultural a las expresiones responden a una voluntad de turismo o venta de folclor”, expresó Pescayre.

Maromeros Ayuujk

Diego Pérez Martínez es originario de Tlahuitoltepec, director del grupo artístico cultural “Comuneros del Viento”, mismo que alberga entre 15 a 20 elementos y desde 1990 esta agrupación ha heredado el arte de la maromería a las nuevas generaciones, en su mayoría jóvenes y niños de la comunidad.

La preparación de un maromero conlleva varias horas de práctica y entrenamiento; durante todos estos años han perfeccionado su equilibrio para poder hacer su presentación durante las festividades. 

“Esta actividad lleva 30 años que la realizamos, no percibimos una remuneración económica y muchas veces hemos sido testigos de que cuando se gestionan los apoyos en dependencias, nos cierran la puerta; pero el amor que se tiene al arte, nos hace permanecer”, dijo. 

Las agrupaciones participantes son: Maromeros de Acatlán con la Banda La Movida, de Raúl Panchito de Zitlala (Guerrero); Maromeros Zapotecos, de Santa Teresa Sochiapan (Veracruz); Transatlancirque (CDMX), Maromeros de Santa Rosa Caxtlahuaca, Maromeros y trapecistas de Tlahuitoltepec “Comuneros del Viento”, Maromeros del Fígaro de Temextitlán y la Banda Filarmónica del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe-CECAM (Oaxaca).

Habrá funciones, proyecciones de cine, una muestra fotográfica y talleres sobre este arte, que fusiona danza, música de banda de viento y acrobacia.

Este encuentro necesita los recursos para poder costear el traslado de los maromeros; para eso, realizan una recaudación de fondos; si gustas sumarte, en Donadora busca el Tercer Encuentro Nacional de Maromeros y contribuye. 

Para saber

Del 8 al 11 de diciembre será el encuentro en Tlahuitoltepec.

La historia de la maroma en nuestro país se remonta al siglo 16.

Recaudan fondos para el Tercer Encuentro Nacional de Maromeros.

 

“Desde el 2016 hemos realizado esta actividad cada dos años en una comunidad de un estado diferente del país”.

Charlotte Pescayre, Etnóloga