Evitando la venta y compra de bebidas en envases de plástico y sustituyendo las bolsas de un solo uso por recipientes de plástico duro o envolturas elaboradas con hojas para la comercialización de alimentos, es como, en casi tres años, los 4 mil habitantes de San Juan Quiahije, municipio indígena que se localiza a 223 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, han podido reducir a una tercera parte los desechos que generan.
De 32 toneladas que al mes se recolectaban en 2019, ahora en promedio no rebasan las diez toneladas, pero a la regidora de ecología, Maricela Zurita Cruz, no le gusta ufanarse de este logro colectivo, porque la crisis ambiental que vive el municipio de Oaxaca de Juárez a falta de un relleno sanitario le hace pensar que la problemática puede alcanzar a cualquier espacio geográfico que no resuelva aún la gestión de sus desechos sólidos.
“Las comunidades rurales no estamos exentas del problema de la basura”, expresa consciente de que en la ciudadanía recae el 80 por ciento de la responsabilidad para separar lo que se desecha y poder intentar comercializar aquello que en la industria del reciclaje tiene valor.
Previo a su integración al cabildo de Quiahije, la asamblea de esa comunidad chatina reconoció la problemática de los desechos sólidos y junto con un plan integral de manejo decidieron que se crearía una regiduría de ecología que desde enero de 2020 encabeza Maricela Zurita.
El primer paso fue “hablar de reducción de desechos sólidos”, lo que implicaba que la población hiciera conciencia de rechazar consumir bebidas azucaradas en botellas de plástico, a menos que fuera de más de dos litros o tamaño familiar.
Otro paso fue generar conciencia entre el comercio en pequeño, principalmente quienes comercializan alimentos frescos, para que evitaran los envases de un solo uso y de manera creativa pensaran en otras opciones amigables con el medio ambiente.
“Es de voluntad, más que de presupuesto”, responde Maricela, quien ve como un factor en contra la lejanía de las comunidades para comercializar los residuos que se pueden remanufacturar.
“Las empresas que comercializan PET, aluminio o cartón no quieren llegar hasta ahí, llega alguien del municipio de Río Grande nos otorga una cuota de recuperación de 600 pesos”, pero la solución, reflexiona, radica en que la ciudadanía se apropie de una conciencia sobre lo que consume en el territorio que habita y cómo se deshace de la basura que se genera.
Logro
4 mil habitantes de San Juan Quiahije.
32 toneladas que al mes se recolectaban en 2019.
10 toneladas al mes recolectan actualmente.
