Octavio Vélez Ascencio / Fotos: Cortesía
La defensora de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas, Carmen Santiago Alonso falleció la noche del sábado por las complicaciones presentadas en su estado de salud provocadas por una enfermedad terminal y el coronavirus COVID-19.
La activista, nacida el 16 de julio de 1952, era originaria de la comunidad zapoteca de San Antonino Castillo Velasco, perteneciente a los Valles Centrales.
En 1982, por invitación del entonces arzobispo de Antequera-Oaxaca, Bartolomé Carrasco Briseño ingresó a un grupo de misioneras laicas que ejerció inicialmente su misión religiosa en Santa Cruz Itundujia, Sierra Sur, y posteriormente en otras comunidades de esa región y de la Costa.
También, participó en la llamada Mesa Coordinadora de los Pueblos Indígenas y Afromexicano, dentro de un contexto eclesial comprometido por la vida y la dignidad de los pueblos indígenas, encabezado por Carrasco Briseño.
Como resultado de los trabajos, en una asamblea de esa instancia, donde participaron 450 delegados de diferentes pueblos indígenas y afromexicano, nombró en 1994 una comisión que recibió la encomienda de crear un organismo para la promoción y defensa de los derechos de los pueblos indígenas.
Flor y Canto
Esta comisión, fue presidida por la fallecida defensora de los derechos de los pueblos y comunidades indígenas.
Santiago Alonso, junto con seis compañeros más, dio cumplimiento a ese acuerdo de la asamblea, el 13 de enero de 1996, con la integración del Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto.
En esta organización, se desempeñó como integrante del Consejo Directivo, representante legal y directora general.
Durante 25 años, el Centro de Derechos Indígenas Flor y Canto ha prestado un servicio para promover y defender el ejercicio de los derechos humanos y de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, utilizando como estrategias, la denuncia y la defensa jurídica, así como la educación en torno a los derechos humanos y sus instrumentos de defensa, la asesoría en aspectos jurídicos, organizativos y políticos, la difusión de la problemática y de denuncias en casos específicos en los medios de comunicación, entre otras cosas.
Como parte del movimiento social, participó con otros activistas en las tareas organizativas del traslado y estadía en Oaxaca de la Marcha de los Mil 111 Delegados y de la Marcha del Color de la Tierra, realizadas por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1997 y 2001.
Creación de la COPUDA
En el 2005, Santiago Alonso respondió al llamado de campesinos de su pueblo y de los Valles Centrales que reclamaban su derecho al agua ante la grave escasez presentada en los últimos años que afectaba el trabajo en el campo.
De esta manera, impulsó la creación de la Coordinadora de Pueblos Unidos por el Cuidado y la Defensa del Agua (COPUDA), integrada por 16 comunidades zapotecas de los Valles Centrales.
Este organismo aplicó una estrategia para la defensa del agua, una a nivel organizativo y otra, a nivel jurídico, donde promovió una consulta para la libre determinación sobre el derecho al agua y la suspensión de la veda establecida en los Valles Centrales.
Después de 16 años de lucha de las dos organizaciones, el presidente Andrés Manuel López Obrador emitió en noviembre del año pasado un decreto que creó la Zona Reglamentada del Acuífero 2025 de los Valles Centrales, para cumplir los acuerdos suscritos por su gobierno y atender la demanda histórica de las comunidades zapotecas para ejercer y administrar su legítimo derecho al agua.
