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El mar de nubes, un espectáculo invernal de la Sierra de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

San Antonio Cuajimoloyas, Oaxaca.- El descenso de las temperaturas hace posible que un mar en estado gaseoso atraviese la cordillera Norte de Oaxaca.

El espectáculo invernal, además de ensanchar la oferta de atractivos ecoturísticos de un centro que reabrió hace tres meses, sirve como un monitor para confirmar el buen estado de la vida montañosa.

Así lo interpreta Jacob Quero Hernández, uno de los guías del Centro Ecoturístico Benito Juárez Yaat Yana, quien al elegir una nube del banco que rodea una de las altas montañas afirma: “Esta nube nos dice por sí misma, cómo es la calidad de los bosques", y de inmediato explica un razonamiento en el que interviene la ciencia, pero que no sería posible sin la conciencia ambiental de las poblaciones de esta Sierra: "Hay suficiente humedad, hay un buen uso del servicio ambiental en los bosques”.

 

Si una nube delgada atravesara con rapidez estos cielos, sería un presagio de contaminación y de deforestación, pero aquí esas advertencias de la naturaleza no llegan, porque en cambio lo que en estos días abundan  son nubes rechonchas y algodondas que viajan desde el Golfo de México, pero disminuyen su velocidad conforme se acercan a la montaña de Cerro Pelón, el punto más alto y frío en Oaxaca, cerca de los limites con Veracruz. 

Riqueza natural en estado gaseoso

La riqueza natural, pero sobre todo el respeto que se tiene hacia su aprovechamiento, hace que en la Sierra Norte sean comunes las empresas ecoturísticas de participación comunitaria, pero el Centro Ecoturístico Benito Juárez, a 60 kilómetros de la ciudad de Oaxaca es el que se ubica a la mayor altitud, entre bosques de pinos con más de 300 años de vida.

Aquí la caza de especies como el venado cola blanca no está permitida en ninguna temporada del año, ya que su existencia es parte de una cadena alimenticia que asegura la subsistencia de felinos como el puma.

A las cabañas con chimenea, tirolesa que llevan de una montaña a otra, de un puente colgante de 80 kilómetros de largo, la gastronomía, una abundante fauna silvestre y vegetación, así como siete rutas que se pueden recorrer a caballo, en bicicleta o a pie, la época invernal agrega una gran extensión de nubes que parecen pasear sin prisa.

La altitud también es un factor que influye para que, por momentos, quien llega a lo alto de las montañas, pueda sentir que las nubes quedan debajo de sus pies, una sensación que no se logra ni siquiera al atravesar un banco de nubes desde un avión que aísla el contacto con este espectáculo natural.

Nubes, sinónimo de vida

Recibir la visita de las nubes que opacan los rayos del sol, es sinónimo de vida y a la vez una manifestación de gratitud de la propia naturaleza que se sabe bien cuidada en sus distintas formas, desde las aves, los animales para quienes el bosque es su fuerte, la vegetación que crece sin freno y el agua que puede fluir en estado líquido o gaseoso.

Cuando el agua se condensa se producen las nubes que además de vapor de agua tienen pequeñas gotitas o cristales de hielo capaces de quedarse suspendidos en el aire, tanto por su tamaño, como por su peso, por eso no al mirarlas desde el Centro Ecoturístico Benito Juárez no es extrraño sentir que toman la forma de cuerpos de agua que con ligereza atraviesan el bosque.

Con las temperaturas rayando cero grados centígrados, pocos son los visitantes que se aventuran a vivir una experiencia sin igual, lo que a la vez ayuda a que sea una afluencia controlada que se puede realizar antes de que se extinga la luz solar, porque el entorno que se procura es similar al que pueden tienen los animales, sin electricidad ni ruidos urbanos.

Disfrutar de este espectáculo sólo requiere recorrer los 60 kilómetros que apartan las montañas de esta sierra con la ciudad de Oaxaca, un trayecto que después del municipio de Tlacolula de Matamoros y adentrándose a la desviación al municipio de Díaz Ordaz, da un adelanto de la atmósfera que envuelven los bosques y a quien los visita.

 

EL MAR DE NUBES 

Puede apreciarse desde el mirador del Centro Ecoturístico de Benito Juárez

Costo del acceso: 100 pesos por persona. Menores de 12 años no pagan entrada.

Horario de atención: De 7:00 a 17:00 horas

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