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Despiden a guardianes del bosque en Cajonos, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN PEDRO CAJONOS, Oax.- Entre el luto y la indignación, este pueblo zapoteco de la Sierra Norte enterró ayer al mediodía como héroes a dos de sus pobladores que fueron asesinados a balazos durante una agresión, cometida presuntamente por habitantes del pueblo vecino, San Miguel Cajonos.

 

Toda la comunidad suspendió sus actividades para acompañar el cortejo fúnebre que salió del Palacio Municipal a sus domicilios, al templo católico, dedicado a San Pedro Apóstol, y después al panteón municipal, donde fueron sepultados.

 

 

En sus tumbas, los pobladores colocaron las fotografías de los fallecidos, con un gran letrero “+Pablo Santiago González +Daniel Bautista Cruz, dieron sus vidas por su pueblo, descansen en paz”.

 

 

Las últimas paladas de tierra, las dieron hermanos, primos y demás familiares de los extintos. El ambiente cetrino agudizó su amargura entre el llanto de las esposas e hijos y las tristes notas de una banda de música de viento y de un grupo vernáculo.

 

 

“¡Cuando me muera, cómo te agradecería que pusieras en mi tumba dos botellas de mezcal, porque sé que de morirme de una cruda, sabes bien que es culpa tuya, por no poderte olvidar!”, entonó el cantante en memoria de las víctimas, a petición de sus parientes.

 

 

Cuando los habitantes empezaban a retirarse, Arcelia Díaz, la viuda que dejó Pablo Santiago González, se apostó al lado de la tumba con sus tres hijas, de 10, ocho años y la más pequeña de nueve meses, para susurrar entre sollozos su última despedida.

 

 

 

 

 

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El pueblo entero despidió a las dos víctimas. FOTO: Mario Jiménez

 

 

La otra viuda, Betzaira Mazas Martínez, con un embarazo de seis meses, se puso mal, sus piernas languidecieron y debió ser cargada en hombros, para que recibiera atención médica.

 

 

Carlos Bautista Cruz, hermano de Daniel, quien recién había cumplido 24 años, dijo que los dos fallecidos son considerados unos héroes en el pueblo, porque murieron dando su servicio como ciudadanos.

 

 

“Hay un dolor tan grande porque fueron al tequio, que es nuestra aportación en beneficio del pueblo”.

 

 

Frente a esto, requirió a la Fiscalía General del Estado investigar el crimen y castigar a los asesinos.

 

 

Además, reclamó una indemnización o ayuda del gobierno estatal para la esposa al quedar embarazada y sin sustento.

 

 

“Como hermanos, podemos ayudar en lo que se pueda, pero vivir aquí es demasiado complicado a veces, porque batallamos con nuestras propias familias”.

 

 

René Cruz Santiago, primo hermano de Pablo, de 34 años de edad, destacó que el asesinato ha afectado mucho al pueblo por sus circunstancias y sobre todo, porque fue cometido contra personas indefensas.

 

 

 

 

 

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La comunidad considera a las víctima como héroes por defender los bosques. FOTO: Mario Jiménez

 

 

“Fuimos al tequio, no es posible que los hayan matado cuando estaban trabajando para el pueblo, ellos no llevaban armas”.

 

 

Lamentó que la esposa de su primo hermano se haya quedado en el abandono con sus tres hijas, porque era el encargado de la manutención de la familia.

 

 

De igual manera, reclamó a la Fiscalía General del Estado que el asesinato no quede impune y se castiguen a los culpables y además, una ayuda para la familia de su primo hermano de alguna dependencia gubernamental.

 

 

“¡Quedaron en el total desamparo!”

 

 

“Nos emboscaron”

 

 

SAN PEDRO CAJONOS, Oax.- El asesinato de los dos pobladores, Pablo Santiago González y Daniel Bautista Cruz no fue en un enfrentamiento sino en una emboscada con armas de fuego de San Miguel Cajonos, aseguraron las autoridades municipales y agrarias de este pueblo serrano.

 

 

En un pronunciamiento conjunto, expusieron que los habitantes por mandato de la Asamblea de Comuneros, el miércoles pasado, realizaban un tequio en el paraje Rancho Viejo, en tierras amparadas con un título primordial de 1589, para el saneamiento y conservación de sus bosques, mediante una autorización de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), pero el llegar a Las Calaveras, fueron interceptados y agredidos por los pobladores del pueblo vecino.

 

 

“Nosotros fuimos los agredidos, las víctimas, pusimos los muertos y un herido (Wilfrido Martínez Robles). Si hubiera sido un enfrentamiento, también del otro lado, habría muertos y heridos”.

 

 

Denunciaron que los pobladores de San Miguel Cajonos llegaron a establecerse cerca de la comunidad, pero paulatinamente se fueron posicionando de sus tierras en contubernio con la desaparecida Compañía Forestal de Oaxaca.

 

 

“San Pedro Cajonos es un pueblo pacífico que cuida con celo su bosque, a diferencia de la gente de San Miguel Cajonos, que siempre ha explotado de manera irracional el bosque y por eso, ha querido, adueñarse de nuestros recursos naturales”, apuntaron.

 

 

Demandaron a la administración estatal incrementar la vigilancia y seguridad en la zona para evitar mayores agresiones y amenazadas a sus ciudadanos de los vecinos de San Miguel Cajonos.

 

 

También, exigieron a la Procuraduría General de la República decomisar las armas de fuego de alto calibre en la comunidad de San Miguel Cajos, porque ponen en riesgo la paz, la armonía y la prosperidad del Sector Cajonos y de la Sierra Norte.

 

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