Nadia Altamirano Díaz / Fotos: Emilio Morales
La escuela secundaria técnica 106 de San Martín Mexicapan, a tres kilómetros del centro de la ciudad de Oaxaca, está por retomar la modalidad presencial, pero Luis no podrá regresar a estudiar. Desde el ciclo 2020-2021 que obligó a un brinco de la modalidad presencial a la virtual por el cierre de la pandemia, él y su hermano Jeshua se quedaron sin el derecho a la educación por falta de los recursos tecnológicos y económicos.
“Antes de la pandemia ellos venían estudiando a la par, sin reprobar, yo me consideraba una mamá que tenía a sus hijos al cien; la escuela buscó las alternativas, pero los maestros piensan que todas las familias tenemos los medios para que estudien a distancia”, reconoce Marisol tras superar las críticas y su frustración de no inscribir a dos de sus cuatro hijos en este ciclo escolar 2021-2022.
Impulsarlos a vender bolis, como se conoce a las bebidas de distintos sabores que se depositan en pequeñas bolsas de plástico para convertirlas en hielo, le abrió la puerta a ambos para que fueran incluidos en el programa de niñez trabajadora en calle del Centro de Apoyo al Niño de la Calle (Canica), donde asisten a clases todos los días de la semana.
Invisibles
La Coordinadora de este programa, Angelina Del Carmen López Allec, identifica que de los 92 niños, niñas y adolescentes con los que trabaja Canica sólo Luis y otra adolescente no están inscritos en ninguna escuela.
Muy pocos niños y niñas que son beneficiarios de Canica no están inscritos en una escuela. De 92, 60 acuden para apoyo en tareas porque en la mayoría de escuelas las clases presenciales no han iniciado y se mantiene la costumbre de enviar tareas.
Otros 30 niños y niñas no estaban inscritos en ninguna escuela, pero Canica logró que ingresaran al sistema escolarizado, aunque es en los salones multigrado donde prácticamente están estudiando, dado el contexto económico de las familias.
La desventaja para Canica es que a aquellos estudiantes de nivel secundaria que no están inscritos en una escuela, como Luis, no hay forma de apoyarlos, a diferencia de su hermano Jeshua que al tener 15 años está por terminar la secundaria en la modalidad abierta.
El caso de Luis es apenas uno de infinidad de casos de deserción escolar que Angelina del Carmen está segura se multiplicaron en esta pandemia y que las instancias oficiales no están contabilizando ni mucho menos ofreciendo alternativas para que no interrumpan sus estudios.
“Las cifras no nos están diciendo cuántos niños, niñas o adolescentes dejaron de estudiar y no hay una estrategia para que sigan estudiando”, porque la educación básica mantiene una marcada modalidad en línea.
Una vez que se regularicen las clases en las 11,272 escuelas de nivel básico en Oaxaca, se podrá ver quiénes no se reintegraron a la escuela, lo que evidencia la falta de garantías para ejercer su derecho a la educación y el uso de las tecnologías.
Clases, para quien puede pagar
La limitada economía familiar de Marisol y su esposo Luis impiden que Jeshua de 15 años, Luis de 13 años, Alexander de 10 o Miranda de cuatro acudan a una escuela particular, donde prácticamente las clases presenciales se han restablecido, a diferencia de las del sector público que apenas ensayan un regreso a esta modalidad, interrumpida desde marzo de 2020 por el inicio de la pandemia de COVID-19.
A pesar de que la familia de Marisol vive en San Martín Mexicapan, agencia municipal de Oaxaca de Juárez, su esposo Luis y consiguen ingresos al transportar a personas en mototaxi y ahora de vender bolis.
Es Jeshua y Luis quienes se encargan de comercializar los bolis cuando acuden a clases al Centro de Apoyo al Niño de la Calle (Canica) o entre sus vecinos.
Son también ellos quienes se encargan de entregar los pedidos de elotes preparados o papas fritas que su mamá promociona por mensajes de Whatsapp, porque no hacerlo significa para ella permitirles a sus hijos que el ocio los lleve a una actividad insana.
Esperar
"Ya le dije a Luis que no importa que sea dos años más grande que sus otros compañeros, pero que le eche ganas y el próximo ciclo entrará a primero de secundaria porque ahorita no se puede, no está inscrito", reconoce Marisol.
Ella y su esposo Luis sólo han podido mantener a Miranda y a Alexander estudiando en la modalidad a distancia, pero porque en sus escuelas únicamente mandan tareas y no requieren que se conecten a una plataforma para seguir las clases virtuales.
Cuando amistades, familiares y personas que conocen a la familia de Marisol se enteraron que sus dos hijos mayores abandonaron la escuela, ella se enfrentó a los cuestionamientos y a lidiar con su frustración de carecer de los medios económicos para ofrecerle las herramientas tecnológicas en medio de una larga pandemia.
Panorama
11,272 escuelas de nivel básico
3,793 han abierto para comenzar clases presenciales
66 de educación inicial
36 de educación especial
1,186 de educación preescolar
1,669 de educación primaria
836 de educación secundaria
