Hernán Merolea
Los habitantes de esta población y visitantes celebraron la fiesta patronal en honor a san Antonio de Padua con actos religiosos, música y bailes populares, danzas autóctonas, torneo relámpago de basquetbol y jaripeo.
Las actividades se concentraron en el barrio de santa Catalina, donde se venera la imagen y donde los espacios están adecuados debidamente para dar cabida a tanta gente que llega cada año a renovar su fe y también a divertirse. Es un ir y venir entre el centro y el barrio de gente hablando su lengua nativa y las mujeres luciendo su huipil.
Séptima Feria Artesanal 2024
De entrada, antes de la calenda la noche del martes 11, la autoridad municipal encabezada por Rutilio Tizo Ruiz y la radio comunitaria La voz de Yalalag, organizaron la Séptima Feria Artesanal 2024 en el centro de la población, donde las mujeres y hombres de esta población zapoteca mostraron sus habilidades creativas y bailaron los Negritos y los Huenches con el acompañamiento de la Banda de Música Autóctona de Yalalag.
La tradicional y vistosa calenda salió de la capilla de San Antonio y recorrió las calles de la población con el acompañamiento de las bandas de música, la local Uken Ke Uken (lo imposible es posible) y las visitantes de Santiago Zacatepec Mixe y de Santo Domingo Albarradas, a las que brindaron previamente la bienvenida.
El día dedicado a San Antonio fue el jueves 13, la fiesta en su máximo esplendor: la misa solemne en la capilla de San Antonio y el gran concierto de bandas de música en el centro de la población, en el que los filarmónicos interpretaron sus mejores melodías, clásicas y populares, y a través de ellas enviaron un mensaje de paz, alegría y fraternidad.
Exquisito regalo musical
Escuchar melodías como El Barbero de Sevilla y La italiana en Argel, de Gioachino Rossini; Nostradamus, de Otto M. Schuarz; Fiesta Mexicana, de Eduardo Díaz Méndez; Encuentro de bandas, de Severino Pérez, entre otras, fueron un regalo exquisito en esta convivencia musical a través de la batuta de los maestros directores Daniel Hernández Limeta, de la banda Uken Ke Uken; Rodolfo Santiago, de la de Santo Domingo Albarradas; Braulio Cano López, de la de Santiago Zacatepec Mixe e Ismael León Castro, de la Autóctona de Yalalag.
Luego de dos rondas de participación, el concierto culminó con el vals Dios nunca muere, de Macedonio Alcalá, el cual fue interpretado por los 152 filarmónicos bajo la dirección del maestro Cano López, dejando un aire de alegría y satisfacción entre los asistentes por esta valiosa herencia cultural que se mantiene viva entre los pueblos zapotecos y mixes.
Además del concierto, las bandas amenizaron los encuentros deportivos de baloncesto y tocaron antes y después de tomar sus alimentos. Y no se diga del baile popular en el segundo día de la fiesta, en que las bandas se lucieron en un duelo musical de sones y jarabes sin parar durante varias horas.
La fiesta patronal más grande
La de San Antonio es la fiesta patronal más grande que se celebra en Yalalag con un sistema tradicional de organización, en que participan y cumplen su compromiso hombres y mujeres en estrecha coordinación con las autoridades municipales, la comisión organizadora y la parroquia.
La comisión de alimentación procura que todo funcione bien. Hasta el jueves 13 se habían sacrificado cinco toros y seis cerdos para la atención de los músicos, deportistas y árbitros, peregrinos y gente del pueblo. El almuerzo, la comida y la cena se sirvieron calientito y al instante. Decenas de mujeres hicieron las tortillas, unas prepararon la comida y otras más lavaron los trastes. Entre los meseros estuvieron los mismos miembros de la comisión, servidores municipales y numerosos voluntarios.
La gente del barrio y del pueblo dio su aportación económica y en especie con anticipación, que en estos días se administraron con transparencia. A un costado de la capilla de San Antonio se colocó una larga lista de 166 migrantes yalaltecos que dieron también su aportación voluntaria para la festividad de este año, cuya suma ascendió a 12 mil 200 dólares, convertidos en 166 mil 23 pesos mexicanos 48 centavos. Los donantes residen en California, Estados Unidos de Norteamérica.
Emotiva convivencia fraternal
El músico Íñigo Ruiz dice que la fiesta de San Antonio es una de las más grandes e importantes de la región. Mucha gente acude movida por la fe y proviene de diferentes comunidades zapotecas y mixes para entregar sus mandas al santo patrono y permanece en el pueblo disfrutando de todo lo que le ofrece la fiesta.
Aurelio Allende Cuevas, por su parte, expresa que la fiesta permite convivir con los hermanos de otros pueblos y ciudades, incluso de otros estados, como Veracruz. Reconoció la valiosa colaboración económica de los paisanos migrantes que residen en la Unión Americana, que no olvidan sus raíces y también de quienes se esfuerzan por mantener vivas las danzas tradicionales del pueblo, como La Malinche, que se presentó el mero día acompañada por la banda Uken Ke Uken.
El profesor Sergio Hernández Fabián, conductor del concierto de bandas de música, hizo votos porque nunca se pierda este tipo de convivencias fraternales, donde la ayuda mutua es fundamental a través de la “gozona” entre los zapotecos o el intercambio o correspondencia entre los mixes, porque esto fortalece los lazos de amistad y solidaridad entre los pueblos. Cada melodía llega al alma, al corazón; es un manjar que los músicos comparten en el banquete musical.
Una vez que despidieron a las bandas visitantes con todos los honores la tarde del sábado 15, los habitantes celebraron la octava el domingo siguiente. La próxima festividad es la de San Juan Bautista el 24 de junio en el barrio correspondiente.
Deleite musical
Luego de dos rondas de participación por cada banda, el concierto culminó con el vals Dios nunca muere, de Macedonio Alcalá, el cual fue interpretado por los 152 filarmónicos bajo la dirección del maestro Cano López, dejando un aire de alegría y satisfacción entre los asistentes por esta valiosa herencia cultural que se mantiene viva entre los pueblos zapotecos y mixes.
