El arzobispo de Antequera-Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos reprobó ayer la violencia promovida por el gobierno de Nicaragua a la Iglesia Católica de ese país, pero también el intento de callar a la Iglesia Católica en México por denunciar la violencia y reclamar la paz.
“Qué difícil es ser profeta en nuestro tiempo”, asentó.
Durante la homilía de la misa dominical, celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de La Asunción, el mitrado sostuvo que la Iglesia Católica en el país centroamericano atraviesa por una situación difícil, porque los sacerdotes y obispos están impedidos en cumplir con su misión de ser anunciadores del Evangelio y de proclamadores de la Palabra Divina por orden del gobierno.
“Las palabras que pronuncian están molestando al gobierno de Nicaragua y entonces, pues hay que encerrarlos. Hay un Obispo que se siente secuestrado con otros sacerdotes, ya que en la puerta de su casa están ahí unos guardias para que no salgan y no hablen. Sabrá Dios que vaya a pasar, pero el Señor no se puede callar, tendrá que seguir hablando”, anotó.
Lamentó que el ahora presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, surgido del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), fue apoyado y respaldado en su momento por la Iglesia Católica de ese país.
“Tenía como servidores públicos a sacerdotes en diferentes oficinas y ahora está en contra de la Iglesia Católica. Qué duro y qué difícil”, añadió.
Aunque, también subrayó que en México pretender callar a la Iglesia Católica mexicana por denunciar la inseguridad en las ciudades y pueblos, así como por exigir justicia.
“Está siendo difícil para todos nosotros hablar. Se nos ha dicho que al hacer ciertas denuncias por la inseguridad que se vive, estamos provocando un incendio en nuestra nación. Al exigir justicia, sólo justicia y nada más que justicia. No decimos que hay que vengarnos, no sólo justicia. Han dicho que estamos provocando incendios, que en lugar de trabajar por la paz estamos dividiendo y enfrentando. No es verdad, queremos la paz, queremos la comunión, queremos la superación de todos”, recalcó.
Destacó que los sacerdotes de la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca se comunican con él para pedir su oración debido a los problemas surgidos entre pueblos y entre hermanos oaxaqueños.
“Con frecuencia me mandan algún mensaje o me hablan, señor Arzobispo póngase en oración, ya nos cerraron el camino, ya no podemos caminar por aquí, ya tenemos que dar toda una vuelta. El día que usted venga a visitarnos, va a tener que recorrer ocho horas de camino para llegar a nosotros porque hay un pueblo que nos impide irnos de forma más recta”, afirmó.
A pesar de esto, Vázquez Villalobos dijo que la Iglesia Católica mexicana no callará este tipo de situaciones vividas todos los días, porque el profeta no puede callar.
“Que Dios bendiga a nuestros pueblos, a México y a otras naciones y que la Iglesia Católica pueda cumplir su misión de ir por el mundo anunciando el Evangelio y que esta vivencia nos lleve a tener paz, armonía y que arda ese fuego del amor entre todos nosotros”, finalizó.
“Está siendo difícil para todos nosotros hablar. Se nos ha dicho que al hacer ciertas denuncias por la inseguridad que se vive, estamos provocando un incendio en nuestra nación". Pedro Vázquez Villalobos, Arzobispo de Oaxaca
