Iliana Acevedo Brena, representante en Oaxaca del Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria, alertó del riesgo a su vida por actos de acecho, delito que no es denunciable en Oaxaca debido a que no está tipificado en el Código Penal.
Desde 2019 a la fecha, la Ley Valeria que reconoce el acecho -vigilancia, seguimiento, comunicación de manera reiterada y persistente con alguna persona en contra de su voluntad- como delito está vigente en Guanajuato, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Estado de México y Querétaro.
La activista relató que la madrugada del 15 de agosto, a través de las cámaras de videovigilancia, observó la presencia de un hombre agazapado afuera de su casa. En las imágenes publicadas en redes sociales a manera de denuncia se observa que esta persona se aleja y acerca en distintas ocasiones al mismo lugar como realizando labores de vigilancia.
Alertado el riesgo, la defensora de derechos llamó al 911 para reportar la situación. Una patrulla municipal llegó a los diez minutos, sin embargo, indicó que al no existir ningún delito no se podía hacer una denuncia.
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Ésta no sería la primera vez en que esta persona ronda la vivienda de Acevedo Brena, lo anterior, de acuerdo con información proporcionada por sus vecinos. “Esto me hizo decidir hacer la denuncia pública porque no hay otro medio para hacerlo porque el acecho no es un delito en Oaxaca”, resaltó.
Acevedo Brena recordó que a partir de su lucha contra la violencia vicaria ha enfrentado vigilancia y seguimiento a su persona, años atrás por parte de agentes estatales de investigación. “Esto ocurrió en el periodo en donde no había un fiscal, entre la renuncia de Peimbert y la designación del actual, Bernardo Rodríguez Alamilla”.
Unos meses después fueron los abogados de su agresor, acciones que pararon hasta que lo hizo público.
Acevedo Brena señaló que, al menos, un 80 por ciento de las víctimas de violencia vicaria viven acecho; sin embargo, en Oaxaca la iniciativa que busca tipificarla como delito está en la congeladora.
La llamada Ley Valeria tiene su origen en Valeria Macías docente de Nuevo León que vivió acecho de un exalumno durante ocho años a través de correos electrónicos, mensajes por redes sociales, llamadas telefónicas hasta llegar a vigilarla en su casa y trabajo.
