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Aniquila a productores de Oaxaca falta de distribución para sus productos

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Sus intentos por vivir de lo que crece en el campo de Nejapa de Madero, en el distrito de Yautepec, en la Sierra Sur de Oaxaca, ha implicado para Joel Martínez López intercalar siembras con malos precios en el mercado final.


La falta de canales de distribución empequeñecen, si no es que anulan sus ganancias, como hace unas semanas cuando el precio de una caja de 22 kilos de pepino se abarató a 40 pesos.


Ese desplome hizo que él y su padre Isidro Martínez desistieran de hacer un cuarto corte de los diez que contemplaban en este ciclo.


Se suponía que obtendrían entre 80 a 100 cajas por corte, es decir, hasta 220 kilos. Hubo que invertir diez mil pesos en la producción de media hectárea de pepino.


“No hubo precio, mejor lo dejamos”. Además del trabajo que les implicaría, transportarlo de Nejapa a la ciudad de Oaxaca implica un pago de 20 pesos por caja a quien lo transporta, la mitad del precio en el mercado.


Campo, cada vez más pobre


Desde la incomodidad de una caja de plástico improvisada como silla, un calor embrutecido por el asfalto y el hedor de la basura descompuesta empieza a deshilar lo vivido en 39 años:


Estudió hasta tercero de primaria, a los 10 años ya trabajaba las parcelas con su padre.


Después de una docena de años de vivir de migrante en Estados Unidos, pintando y haciendo trabajos de cerámica, volvió hace seis a trabajar el campo, uno más secó que el que dejó al migrar y más empobrecido.


“Es un cambio de vida, en Estados Unidos se gana en dolares y al convertirlo a pesos se hace bastante, me regresé porque ya tenía mucho rato de trabajar ahí”, una mujer interrumpe el relato para preguntar el precio de una caja con 24 kilos de tomate verde.


“A 130 pesos”, propone Joel, pero a la compradora no le convence el precio, responde con indiferencia y no alcanza a escuchar que en su intento por vender, le rebajan 10 pesos más, pues el precio inicial, horas antes, era de 180 pesos.


Desde el lunes que llegó a la central de Abasto sólo ha vendido 29 de las 50 cajas con las que viajó. Rebajar el precio todavía más, no está en sus planes: “Yo la verdad creo lo voy a guardar, para venderlas el jueves, aguanta porque está verde”.


Disminuir el precio del tomate verde sería aniquilar la ganancia de un producto agrícola al que le invierte 20 mil pesos por hectárea, sobre todo “a la medicina para que no salga con tanto gusano”.

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