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Historia de primaria oficial

Imagen ilustrativa.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Gerardo Garfias Ruiz / Colaborador  

Patria no la define quien suprime a su pueblo

Uno de los sustentos fundamentales del populismo es el exaltar como principio ideológico las versiones de un pasado originario glorioso, único y vigente aún en las partes más subyacentes de una sociedad o en el peor de los casos subestimado por un parte de la sociedad que caracteriza como adversaria, responsable de casi todos los males que padecen y que por su llegada al poder quede en un pasado al que no querrán volver lo que llaman pueblo en el que solo tienen cabida sus adeptos, correligionarios y simpatizantes. Después de un periodo mundial de globalización y conformación de bloques comerciales, ideológicos, militares y de seguridad internacional, estamos experimentando el resurgimiento de nacionalismos y populismos localistas que tienen en MAGA, Rusia, parte de Europa y en América a el Salvador, Chile, Argentina y en especial a Mexico, en ese abanico de expresiones que van desde la derecha recalcitrante hasta lo que queda de una izquierda reformista trasnochada.

Como se sustenta en estudios e investigaciones serias de ciencias sociales, es en los finales del siglo diecinueve cuando se inicia la constitución de la historia patria de lo que será el sustento del nacionalismo revolucionario en que las figuras broncíneas de los héroes “que nos dieron patria y libertad” andan sobre sus propios pies sobresaliendo el mito casi tele novelesco del goloso  de Guelatao que será y es en las expresiones actuales el abanderado por antonomasia de las gestas de grupo en el poder para devolver al pueblo en su versión, lo que le corresponde en el reino que les espera y que le construyen que como dice aquel clásico filme de manera sarcástica que “la clase obrera va al paraíso”. En ese contexto resulta ejemplificante hoy día que el grupo en el poder cotidianamente exprese una y otra vez las lecciones de los libros de texto gratuito aun los “colegas” con doctorado en que en una mezcla de supuesta reivindicación patria y lavadero de responsabilidad, transcurra su identificación entre la glorificación del cruento imperio azteca y la condena plena de lo que llaman flamantemente la “conquista y la colonia española” dispuesto en todo momento a denostar en una conferencia a quienes califican como “neo liberales, adversarios, de derecha” o de plano nostálgicos del poder.

De acuerdo a los datos históricos de lo que fue la “conquista de México”, el contingente invasor de peninsulares que no españoles en tanto que entre 1715 y 1717 con los decretos conocidos como de Nueva Planta promulgados por Felipe V dieron origen al Estado Español moderno, fue de 800 personas y que esa historia ideologizada, nacionalista y corporativa idealizó que dominaron a más de 200 mil guerreros aztecas y que en un rincón bastante pertrechado de los libros de texto, señalan a los traidores grupos originarios en que Xicotencatl lo convirtieron en el villano ancestral. Nada o poco se consigna lo que los especialistas e investigadores serios han publicado que más de trescientos mil integrantes de los grupos diferentes a los del imperio azteca, se unieron a los peninsulares para acabar con el dominio mexica que por medio de la explotación , la subyugación, el cobro de tributos, la esclavitud, el robo y secuestro violenta de las mujeres de los grupos dominados, las terribles e ignominiosas guerras floridas para capturar, engordar y comer a los conquistados, los sacrificios humanos de personas sin distingo necesariamente de sexo o edad, entre otros agravios, produjeron la animadversión con creces que lograron su derrota.

Con la expansión del creciente sistema capitalista que necesitó de acrecentar la acumulación originaria entre las entonces potencias europeas como Portugal, Inglaterra y España, la exploración y dominio de otras tierras y recursos, hizo que los imperios, sus grupos dominantes y gobernantes, cobijaran, financiaran y procuraran que los más terribles truhanes, exploradores y guerreros de toda índole encabezaran exploraciones, incursiones e invasiones que como toda acción del momento tuvo más masacres, genocidios y muertes de los pueblos conquistados que actos de benevolencia o consideración por los diferentes. Resulta así lastimoso por decir lo menos que personajes como la Huitzilopochtli que arrojó a su hermana Coyolxauhqui desde lo alto de un cerro cayendo desmembrada, los condenados cayendo deshechos o el Huei Tzompantli donde se colocaban los cientos de cráneos de los sacrificados, sean motivos de identificación de los actuales gobernantes o que la presidenta de la comunidad actual de Madrid apoyada en su muy peculiar ideología espete sin más que México existe gracias a los españoles: Somos mexicanos, diferentes y universales lo mismo en los pueblos originarios que en la herencia peninsular y sobre todo en la lucha por la libertad e independencia de los pueblos.
 

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