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Doble concierto de Los Ángeles Azules para Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

El boletaje se acabó, pero no hubo tiempo para que todas las secciones del auditorio Guelaguetza se llenaran a tiempo, el acceso fue lento. La impaciencia por escuchar las notas de los Ángeles Azules se expresaba en gritos y chiflidos.


Casi media hora después de las 20:00 horas, un corazón se silueteaba en las pantallas montadas en el escenario.


Una probadita de la canción 17 años se escuchaba, era la entrada de la familia Mejía Avante que inician su concierto con Entrega total para después seguirse con éxitos como Las maravillas de la vida.


La euforia se hace grito. Después de la tercera canción el saludo: "Buenas noches Oaxaca, van a poder bailar en sus lugares, moviendo los hombritos", era la explicación de consuelo antes de que se escuchara La cumbia picosa.


El sonido del acordeón le da un toque colombiano a la cumbia. El coqueteo del vocalista incitando a las mujeres hermosas de las orillas a levantarse de sus butacas para tambalearse al ritmo de Mi niña mujer.


Hay quienes bailaban con el celular en la mano, en modo autorretrato, capturando el momento. Grupos de amigas improvisan coreografías, en hileras, sin moverse de sus asientos.



 


Remontarse a la década de los ochenta, cuando grabaron su primera cumbia, hace que el acordeón se vuelva el instrumento estrella. Mover los pies y los hombros, el consuelo a falta de pista. Nadie se atreve a dejar su asiento.


A media canción piden manos arriba, los aplausos se unen a la tonada. El duelo de gritos y aplausos inicia a media canción.


Definir si "allá arriba" hay "más gente que acá abajo", incita a la bulla. Ganan los de enmedio. El duelo de gritos comienza de nuevo.


"Disfruten su noche porque están Los Ángeles Azules", es la invitación, sobre todo para que las mujeres se pongan de pie porque sonaría El listón de tu pelo que en coro los asistentes demostraron que la sabían.


El ambiente se enciende. Esos giros y brincos de la agrupación en la pista el público no los puede replicar. El espacio es limitado.


Escuchar Juventud hace que todos los asistentes se sientan de menos de 18 años. La invitación a bailar con la cumbia del infinito. Una primera pareja se adueña del pasillo entre la sección A y B. Se suman 4 parejas más.


El escenario se vuelve una zona de concurso. Beatriz, una mujer "viuda" hace pareja con un desconocido, Gilberto, ambos están dispuestos "a todo lo que venga". El duelo de baile se arma con otras dos parejas más. Ganan las tres, el premio es el privilegio de bailar Toma que toma en el escenario, la envidia del resto que prefirió no moverse de su lugar


La música se vuelve romántica con Amigos nada más. El ofrecimiento es de que Los Ángeles Azules se queden a tocar hasta las 3:00 de la mañana, depende cómo se ponga el ambiente, pero el concierto termina a las 10:00 de la noche. Sólo fue una hora y media de música de cumbia, insuficiente para quienes durmieron una noche en la calle para comprar sus boletos.

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