CIUDAD DE MÉXICO.- El baterista Antonio Sánchez (México, 1971) ha vivido el confinamiento en el epicentro de la pandemia en Nueva York: Jackson Heights, un barrio de inmigrantes y clase trabajadora en Queens que no puede darse el lujo de quedarse en casa. Allá también llegaron las protestas del movimiento Black Lives Matter por el asesinato de George Floyd, quien murió asfixiado bajo la rodilla de un policía de Mineápolis.
Sánchez condena el racismo como antes condenó la retórica anti-inmigrante de Donald Trump en su álbum Bad Hombre (2017).
"La elección de Trump agitó mucho las cosas, la cuestión racial; lo único que ha hecho es echarle más leña al fuego, y a eso le aunas la pandemia; la gente llevaba encerrada casi tres meses, sin trabajo, hartos de estar adentro y, de repente, esto pasa. Es como un cerillo que prende un barril de pólvora", advierte en entrevista.
Pero el racismo, asentado y sistematizado, también lo experimentó en México, de niño, cuando era molestado por sus compañeros por su piel morena. "No es un problema localizado, ningún país o continente se salva. No sólo el racismo: la brutalidad policial también", responde vía telefónica desde su casa-estudio en Nueva York.
En días pasados se unió a los llamados en redes sociales para exigir justicia para Giovanni López, el joven albañil asesinado por la policía en Jalisco.
Cree que el artista no puede estar ajeno a esas circunstancias, ni apartar la mirada. "Si uno se tapa los oídos, boca y ojos al crear, no estás siendo trascendente. El arte tiene que trascender", añade Sánchez, radicado en Estados Unidos desde 1993.
La creación durante el confinamiento no le ha sido fácil, sin la posibilidad de salir, ir a conciertos y museos, estímulos externos para la inspiración, pero sabe que su trabajo se verá influido por este momento.
Desde marzo está imbuido en la música de Harami: The Bastard, de Shyam Madiraju, película que deberá estar lista para presentarse en el Festival de Venecia. Rodada en Bombay, India, narra la historia de un adolescente huérfano que es carterista en los trenes y cuya vida da un giro cuando conoce a la hija de una víctima que se suicidó tras ser robado.
El director indio lo contactó a raíz de Birdman, de Alejandro G. Iñárritu; le había gustado mucho la banda sonora e ideaba varias escenas para su filme con esa sonoridad lograda por Sánchez con la batería y las percusiones.
Pero Madiraju no sólo quería eso, y Sánchez se revela como multi-instrumentista al tocar también la guitarra, la mandolina, el bajo, el ukelele y los teclados.
Para ello, desempolvó la guitarra que le regaló hace unos años Pat Metheny, uno de los mejores guitarristas de la historia, con quien ha tocado durante 18 años. En su juventud, llegó a tocar el instrumento en grupos de rock, pero nunca se consideró un profesional del mismo.
"Eso es lo que me hacía falta: una oportunidad para poder mostrar mi rango más amplio como compositor formal, no sólo como un compositor que toca la batería", asegura.
Residencia mexicana
El baterista alista un viaje a la Ciudad de México para la Residencia Antonio Sánchez 2020, programada del 10 al 13 de agosto en el Cenart. Las clases, por instrumento, serán impartidas por la cantante Thana Alexa, el saxofonista Miguel Zenón, el guitarrista Adam Rogers, el pianista Kenny Werner, el contrabajista Scott Colley y el propio Antonio Sánchez, con la batería.
Una iniciativa de DeQuinta Producciones y el Cenart con apoyo de la Beca de Arte BBVA. "Mi meta era traer a maestros que sean músicos increíblemente exitosos, bien preparados, de aquí de Nueva York, que pudieran convivir con los estudiantes y compartir la experiencia musical".
Los interesados tendrán que realizar video y compartirlo en privado por el canal de YouTube para su audición. La fecha límite para la recepción es el 15 de junio. En www.dequintaproducciones.org.mx puede consultarse la convocatoria.
"La elección de Trump agitó mucho las cosas, la cuestión racial; lo único que ha hecho es echarle más leña al fuego, y a eso le aunas la pandemia; la gente llevaba encerrada casi tres meses, sin trabajo, y, de repente, pasa esto (el asesinado de George Floyd). Es como un cerillo que prende un barril de pólvora", Antonio Sánchez, baterista.
