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Nueva Zelanda entre viñas

Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Agencias

 

WELLINGTON, Nueva Zelanda.- Hermoso y enigmático este país invita a la aventura enológica por sus 12 regiones: Northland, Auckland, Waikato & Bahía de la Plenitud, Gisborne, Bahía de Hawke, Wairarapa, Marlborough, Nelson, Canterbury del Norte, Valle de Waikati, Otago del Norte y Otago Central.

El objetivo: probar 40 vinos en 40 días. Armar el itinerario para recorrer mil 100 kilómetros desde la Isla del Norte hasta el centro de Otago en la Isla del Sur, fue divertido: qué auto alquilar, cómo trazar las rutas, cuáles vinícolas recorrer y dónde reservar las visitas. más de uno sabe de lo que hablo. Agradezco haber contado con el apoyo de la Embajada de Nueva Zelanda en México.

Y aquí vamos, 15 horas de vuelo me separaban del anhelado destino. Auckland me recibió con los brazos abiertos y me recordó que del otro lado del mundo se conduce por el carril izquierdo de la carretera.

Primera lección: Nueva Zelanda va más allá de su extraordinario Sauvignon Blanc. Aunque, sin duda, esa uva se ha posicionado como su varietal insignia y es la mejor puerta de entrada a su dinámica industria del vino.

Su tipicidad es innegable. De color amarillo pálido, sus ribetes plateados y verdosos delatan juventud; sus aromas de maracuyá, piel de cítricos, flores blancas y mineralidad transportan a los valles de Marlborough que coquetean con el salvaje océano Pacífico.

Pero en estas islas, la diversidad de climas y los viñedos situados, en su mayoría, a menos de 120 kilómetros de la costa alojan pluralidad de varietales. 

 

Postales del norte

Northland me recibe con un sol acogedor y grandes tintos: Syrah, Tempranillo, Malbec, Merlot, Cabernet Franc. de elegancia sorprendente. Blancos de Pinot Gris, Viognier, Chardonnay, Albariño, Semillón, Riesling, Sylvaner. reclamaron su sitio en la bitácora de viaje.

Viento y frío se dejan sentir durante la travesía carretera hacia el sur. Waikato y la Bahía de la Plenitud roban el aliento con su actividad geotérmica. Ahí la tierra habla, vocifera a través de sus innumerables géiseres exhalando a ratos columnas de agua caliente y vapor. ¿Y los vinos? Tintos con gran cuerpo y mineralidad, pero escasos. 

El siguiente destino en el plan, Gisborne con sus vinos orgánicos y biodinámicos, quedó inconcluso. Hace algunos meses el ciclón Gabrielle arrasó con bodegas, viñedos, casas y vidas humanas.

El trayecto me mostró la furia de la naturaleza. Un paisaje enlodado, viñedos sepultados, vinícolas en ruinas, puentes destruidos, reparaciones carreteras. donde antes había bucólicas colinas repletas de borregos, vacas y venados.

Con el corazón apachurrado ante aquella escena dantesca, desvié el camino hacia una de las regiones vitivinícolas más importantes de Nueva Zelanda: Bahía de Hawke, recién galardonada como Gran Capital Mundial del Vino. 

Con recorridos por bodegas, degustaciones en restaurantes, actividades dentro de los viñedos. esta es indudablemente la meca neozelandesa del enoturismo.

Llamó mi atención el cuidado de las salas de degustación por sus visitantes: es política no servir más de 150 ml por persona. Gran iniciativa para garantizar un regreso a casa sin contratiempos y un consumo responsable.

 

El apacible sur

Cruzar de la Isla Norte a la Isla Sur es una experiencia que sugiero agregar a su lista. Surcar en ferry el Pacífico, durante tres horas, para llegar a la región más importante de Nueva Zelanda: Marlborough.

Kilómetros y kilómetros de viñedos se enfilan hacia el horizonte, no alcanza la vista a percibir un final. Cuarenta días no serían suficientes para terminar de recorrer el corazón vinícola de este país, charlas con sus grandes enólogos y descubrir las variadas expresiones de su Sauvignon Blanc.

El frío parecía ratificar la promesa de nieve en Otago Central. Rumbo a aquella zona los días siempre fueron cortos, las noches profundas y las pláticas interesantes. La Isla Sur es poética, pausada y elegante, igual que sus vinos. 

Con montañas nevadas, viñedos bailando al son del viento y menos dos grados Celsius en el termómetro me recibe la región neozelandesa célebre por sus Pinot Noir. Su fama no es gratuita. El enólogo Grant Taylor ha recibido cuatro galardones consecutivos al "Mejor Pinot Noir" del mundo.

 

Vinos con futuro

De primera mano entendí que Nueva Zelanda, de norte a sur, se preocupa y ocupa por lograr una producción de vino sostenible. En cada visita el tratamiento del agua, la salud del suelo, el control de plagas, el manejo de desechos, la huella de carbono neutra. son tema y trasfondo de diversas iniciativas.

La cultura sustentable se promueve entre empleados y visitantes con acciones como limpiarte los zapatos al pasar de un área de producción a otra, uso mínimo de tractores, identificación y clasificación de bichitos.

Los bodegueros hablan sobre el registro de su huella de carbono, la sustitución de sus botellas por otras menos pesadas, cambios en el papel y las tintas de las etiquetas. aquí cada detalle cuenta para frenar el cambio climático.

Nueva Zelanda se me reveló como un país innovador, joven, intrépido, hospitalario con industria vitivinícola única que seguirá creciendo, marcando tendencias y ganando mercado. Eran 40, pero la bitácora de viaje final suma 158 vinos en total.

 

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Guía de viaje

- La mejor forma de llegar es a bordo de New Zeland Airlines, desde Chicago, Houston o Los Ángeles.

- Imprescindible empacar tenis cómodos, ropa para vestir en capas y licencia de conducir traducida (Trasnational Translations puede darte el servicio, cuesta 60 dólares).

- Nueva Zelanda posee una infraestructura carretera segura y amplia.

- Sus opciones de transporte: ferries, trenes, autobuses, taxis, transportación privada, renta de bicicletas y hasta patines eléctricos.

- Algunas bodegas imperdibles al planear la ruta: Kumeu River Wines, en Auckland; Man O War, en Isla Waiheke; Elephant Hill y Craggy Range, en Bahía de Hawke; Isabel Estates, en Marlborough; Esses, en Kaikoura; Black Estate, en Canterbury del Norte; Rippon, en Wanaka y Felton Road, en Otago Central.

- Cinco vinos para descubrir más allá de Sauvignon Blanc: Cabernet Franc 2021, de Te Kano (Otago Central); Valhalla Chardonnay 2020, de Man O'War (Isla Waiheke), Pinot Noir 2018, de Valli (Otago Central); Syrah 1996, de Fromm (Marlborough) y Pet Nat, de Black Estate (Canterbury del Norte).

- Los cinco mejores wine bars de Nueva Zelanda: La Fuente (Auckland), The Winery (Queenstown), Bistronomy & Vinotech (Bahía de Hawke), Cellar Door (Christchurch) y Vine, Eatery & Bar (Lago Taupo).

 

*Directora y sommelier de Vino Paraíso, dedicada a desarrollar experiencias y viajes en torno al vino; de paladar curioso y con ganas de beberse el mundo @angelica_atristain.

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