El general Álvaro Obregón se incorporó a la vida política del país en el año 1909, cuando se sumó a la gesta maderista. Después de acompañar a Venustiano Carranza en su lucha contra el usurpador Victoriano Huerta y fungir brevemente como ministro de Guerra y Marina, se retiró a su hacienda de donde comenzó a urdir su campaña presidencial. En el año 1920 fue elegido presidente de la Nación.
Pero su gobierno no fue reconocido por los Estados Unidos de América, porque los primos del norte exigían la derogación de algunos artículos de la Constitución de 1917 que consideraban lesivos a sus intereses.
El entonces presidente Warren Harding condicionó el reconocimiento de su gobierno a la firma de un tratado “de amistad y comercio” entre los dos países. En él destacan tres condicionamientos: a) Reformar el artículo 27 constitucional para resguardar sus intereses petroleros y la propiedad agrícola de los estadounidenses. b) Volver a pagar la deuda que teníamos contraída con ellos, cuyo pago había suspendido Venustiano Carranza y c) indemnizar a los dueños de campos y propiedades, que hubiesen sufrido daño personal o patrimonial durante la Revolución Mexicana.
Obregón, urgido del reconocimiento de Estados Unidos de América, fue obediente y con voluntad de buen vecino aceptó los planteamientos gringos y decidió no aplicar el artículo 27 contra los derechos de propiedad de los estadounidenses en México. Es más, la Suprema Corte de Justicia de México dictó varios fallos que acordaban que el referido artículo 27, no sería retroactivo en lo correspondiente a la explotación petrolera.
Finalmente, el 31 de agosto de 1923, después de extensas negociaciones desarrolladas en una oficina de la calle Bucareli (de ahí el nombre del documento) fueron firmados los famosos tratados y el gobierno norteamericano reconoció al régimen de Obregón.
Alrededor de los famosos tratados se creó una leyenda negra, porque en el documento oficial no figuraron algunos temas que se acordaron en actas o minutas previas, mismas que fueron firmadas por funcionarios de segundo nivel.
Muchos historiadores consideran que la firma de los tratados es uno de los hechos más vergonzosos y constituyen una afrenta para nuestro país, porque “Obregón entregó dignidad, decoro y soberanía nacional y otorgó a los extranjeros derechos que no tenían los mexicanos”, como escribió Jaime Martínez Veloz en el diario La Jornada (9 / 1 / 2004).
EX LIBRIS
Los Tratados de Bucareli y la rebelión delahuertista
Pablo Serrano Álvarez
Entre el 14 de mayo y el 15 de agosto de 1923, los comisionados estadounidenses Charles Beecher Warren y John Barton Payne, y los comisionados mexicanos, Ramón Ross y Fernando González Roa se reunieron en la Ciudad de México, en el número 85 de la calle de Bucareli, para “alcanzar un entendimiento satisfactorio” entre México y Estados Unidos, a fin de negociar la Convención de Reclamaciones Especiales para la resolución de las quejas de ciudadanos americanos provenientes de actos revolucionarios en México durante el periodo del 20 de noviembre de 1910 al 31 de mayo de 1920. En lo formal, las reuniones de estos comisionados tuvieron la intención de crear tres acuerdos: el documento sobre la Convención Especial de Reclamaciones; el texto de la Convención de Reclamaciones Generales y las minutas o actas que establecían los acuerdos o disquisiciones relativas a temas como el subsuelo o la cuestión agraria, que se debían certificar.
(…) Las discusiones de los comisionados, se centraron en puntos demasiado sensibles para los mexicanos, como los asuntos de los ferrocarriles, el petróleo y la cuestión agraria, que involucraron la aplicación legal de la Constitución de 1917 y sus leyes reglamentarias futuras. Precisamente, sobre estos temas discutidos, se llegó a acuerdos denominados “extraoficiales” que quedaron firmados en las minutas, considerando las apreciaciones de los comisionados, quienes defendieron sus puntos de vista con claras diferencias de apreciación e interpretación de las leyes mexicanas o de los acuerdos anteriores celebrados entre Estados Unidos y México. El conocimiento posterior de estas disquisiciones fue lo que originó las variadas versiones sobre la “leyenda negra” de las conversaciones de Bucareli que, además, nunca se establecieron como acuerdos formales entre ambos países, ni se ratificaron por sus Congresos, como lo establecía la legislación diplomática, aunque sucedía lo contrario con respecto a las Convenciones de Reclamaciones, que sí necesitaban ratificación.
(…) En conjunto, estos acuerdos o negociaciones darían la pauta para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas que, en lo político, significaban un convenio entre el presidente estadounidense Warren G. Harding y el presidente mexicano Álvaro Obregón, para que este último recibiera el reconocimiento diplomático y, por ende, la solución formal que sirviera de base para la agenda bilateral, aunque su significado político tuviera otras connotaciones para ambos países.
(Pablo Serrano Álvarez: Los Tratados de Bucareli y la rebelión delahuertista; INEHRM, 2012, Ciudad de México).
MEMENTO
9 de abril de 1923: Obregón inicia las negociaciones con Estados Unidos de América que culminarían con el Tratado de Bucareli.
10 de abril de 1789: Nace Leona Vicario en la Ciudad de México. Apoyó la causa insurgente y fue esposa del abogado insurgente Andrés Quintana Roo.
10 de abril de 1864: Maximiliano de Habsburgo acepta la corona de México, que le ofrecen los conservadores mexicanos. Se firman los Tratados de Miramar entre Napoleón III y Maximiliano.
10 de abril de 1919: Aniversario de la muerte del general suriano, Emiliano Zapata, en una hacienda de Chinameca, Morelos.
10 de abril de 1867: Son derrotadas las fuerzas imperialista al mando de Leonardo Márquez, por el Ejército Republicano en la Hacienda San Lorenzo.
10 de abril de 1936: El Presidente de la República, general Lázaro Cárdenas, expulsa del país a Calles, por su constante intromisión en los asuntos de gobierno.
12 de abril de 1867: El general Porfirio Díaz inicia el sitio de la Ciudad de México, dominada por fuerzas imperialistas.
12 de abril de 1954: Muere el general Francisco J. Múgica, destacado diputado del Congreso Constituyente de 1916-1917; fue un cercano colaborador del presidente Lázaro Cárdenas y tuvo un importante papel en la decisión de expropiar a las compañías petroleras extranjeras en 1938.
13 de abril de 1877: Nace Enrique Flores Magón en Teotitlán del Camino, Oaxaca, periodista liberal quien junto con su hermano, Ricardo, editó el periódico Regeneración y formó parte del Partido Liberal Mexicano.
14 de abril de 1976: Muere en la ciudad de México, el intelectual revolucionario José Revueltas.
9 de abril 9 de 1923: Obregón inicia con Estados Unidos de América las negociaciones que culminan con la firma de los Tratados de Bucareli.


