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El Lector Furtivo: Don Catrín de la Fachenda

Foto(s): Cortesía
Redacción

Vida y hechos del famoso caballero Don Catrín de la Fachenda (1820) es una pequeña obra de Joaquín Fernández de Lizardi que ha movido el interés de la crítica, por ser una muestra temprana de la novela  mexicana. Don Catrín es un Dandy soberbio y equívoco de la ciudad de México, que sufre una serie de aventuras, cada una peor que la otra y es quizá la última expresión de la picaresca mexicana. Este título es un claro antecedente de la novela romántica y costumbrista que será tendencia durante el siglo 19 en México.


Se sabe que para Fernández de Lizardi, la escritura de cuentos y novelas era una escritura alternativa respecto de lo que realmente le ocupaba, que era la tarea periodística. Sin duda el ojo periodístico de su autor está presente en Don Catrín de la Fachenda, donde hace gala de un estilo ágil que se apoya en la descripción de ciertos tipos populares, recursos utilizados después en la llamada escuela costumbrista y en general a la literatura romántica mexicana.


Para muchos estudiosos, esta obra es considerada la mejor lograda de las novelas de Fernández de Lizardi por sus cualidades literarias. La obra se inscribe dentro del género de la picaresca, que el autor ensayó con éxito en "El periquillo sarniento" (1816), pero con la peculiaridad de que el protagonista carece de amos a quienes servir y de los cuales servirse, de quienes abusar y ser abusado, como sucede, por ejemplo, con "El Lazarillo de Tormes" (1554). En este sentido, Don Catrín de la Fachenda está más próximo a Vida, ascendencia, nacimiento, crianza y aventuras del doctor Don Diego de Torres y Villarroel, la autobiografía del héroe cultural salamantino escrita en 1743 y de la que el autor mexicano, dada su vasta cultura y curiosidad, bien pudo haber tenido una influencia directa.


La obra narra en primera persona la vida de Don Catrín de la Fachenda, un catrín, tanto por nombre como por decisión propia. El personaje, ingenioso y cínico,  presume una alcurnia y una fortuna de las cuales carece, y a la vez, se niega a tomar una ocupación de provecho. Lo anterior aunado a su inclinación natural al vicio y al libertinaje, le forjan un camino de penurias a las que hará frente con un falso sentido de dignidad, y por el cual llegará al fin propio de los espíritus extraviados: la muerte por enfermedad en medio de la miseria.


Los nombres de los personajes de esta obra tiene carácter descriptivo y corresponden unos a vicios (Precioso, Tremendo, Taravilla), y otros a virtudes (Sagaz, Modesto), el mismo título “Don Catrín de la Fachenda” puede entenderse como Catrín de “pura facha”, o “el que presume de catrín”.


Con Don Catrín de la Fachenda, Fernández de Lizardi, sin abandonar la crítica moralizante, utiliza una serie de novedosos recursos narrativos que ha asimilado en una fase de madurez  creativa, en un claro intento por  dejar atrás "El periquillo sarniento", su obra más famosa. De los personajes de este autor, Don Catrín es, si no el más entrañable, sí el más complejo.


Es clara en esta novela la intención didáctica moralizante de Fernández de Lizardi, sin embargo son el ingenio del personaje, su cinismo y las continuas peripecias lo más divertido, llamativo y preciado de esta obra. Para salir avante con la didáctica de su obra, Fernández de Lizardi echa mano de los cambios de fortuna del protagonista.

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