Aunque llevan baterías, no son luminosas ni con música relajante. Las macetas con pilas son una manera ingeniosa, decorativa y práctica, de dar un destino final adecuado a los millones de baterías que usamos en la vida diaria, con efectos altamente contaminantes en su desecho.
Si tomamos como referencia que en México cada habitante consume en promedio seis pilas primarias no recargables al año, según datos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), se puede estimar que anualmente, los casi cuatro millones de habitantes de Oaxaca generan 23 millones 807 mil 334 pilas.
Dado que en la entidad no existen centros de acopio permanentes, la gran mayoría de las pilas son enviadas a los tiraderos de basura con las consecuentes afectaciones en suelos y cuerpos de agua, señaló la directora de Ecología y Sustentabilidad, Viviana Cruz Magro.
Una de las medidas a nivel municipal emprendidas para evitar los daños ambientales, a la salud y a la fauna, fue poner en marcha desde el 13 de septiembre el programa Ponte las Pilas con vigencia al 7 de diciembre.
Macetas de pilas, una manera de dar un destino final adecuado a las baterías usadas
Modo de elaboración
El primer paso es acopiar las pilas salinas, alcalinas y de botón, para posteriormente convertirlas en macetas en una mezcla de concreto.
Para poder realizarlas se requiere un macetero de plástico, cemento blanco, un poco de aceite de cocina, agua, una pala para hacer la mezcla, pilas y una planta de ornamenta.
En un recipiente se vierte un poco de cemento blanco con agua, de tal manera que forme una base de aproximadamente tres centímetros. Esa mezcla se vierte en el macetero de plástico, previamente con aceite en las paredes, y se deja secar sin que llegue a volverse completamente dura; sobre ésta se colocarán las pilas paradas, como si fueran velas sobre un pastel.
Luego se vacía más mezcla de cemento blanco, a manera de que las pilas queden encapsuladas. Se deja secar un breve instante y se coloca un recipiente, ya sea cuadrado o circular, como molde para que en ese espacio sea colocada la tierra y la planta.
Se vuelve a verter mezcla hasta llegar al tope del macetero. Aquello se deja secar durante dos días. Transcurrido el tiempo, con un cuter se hacen incisiones en el macetero para que pueda ser desprendido el bloque de cemento. En el círculo o cuadrado marcado se coloca la tierra y la planta. Al final, la maceta puede ser decorada.
Durante el acopio de pilas, las personas tendrán la oportunidad de inscribirse en el taller para la elaboración de las macetas, con material que será proporcionado por la Dirección de Ecología.
Éstos se van a desarrollar los días 27 de septiembre, 12 y 26 de octubre, 9 y 23 de noviembre, así como el 7 de diciembre. El centro de acopio, abierto desde el 13 de septiembre hasta el 30 de diciembre, está ubicado en calle Insurgentes 206.
Hacer conciencia
Si bien la finalidad de Ponte las Pilas es dar un destino final adecuado a las pilas que ya han sido utilizadas, el objetivo principal es que la ciudadanía haga conciencia sobre el enorme daño que provocan estos pequeños objetos.
Aunque las baterías se han vuelto indispensables en la vida cotidiana, hay manera de reducir su uso. “Usar pilas recargables nos puede evitar que usemos 500 desechables", destacó Cruz Magro.
Pequeñas, pero peligrosas
Enfermedades como cáncer, cambio de personalidad, pérdida de visión, memoria, sordera o problemas en los riñones y pulmones, son algunos de los daños a la salud que puede provocar un mal desecho de las pilas, debido a que sus principales componentes son el mercurio, cadmio, níquel y manganeso.
Al arrojarlas al medio ambiente contaminamos el agua y la tierra, además de que se pone en riesgo a la fauna y flora.
