La desatención implantada en la infraestructura vial en Oaxaca, se hace más evidente cuando se intenta recorrer la periferia de su ciudad capital.
Eso lo sabe muy bien Samuel García, oficial de transporte desde hace 30 años, quien a la semana hace dos viajes de Minatitlan, Veracruz, al municipio de Santa María El Tule, donde Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene una planta de almacenamiento.
“Las calles de aquí de Oaxaca están pésimas, la verdad. En la travesía que hacemos hasta El Tule hay como 130 y tantos topes, aparte de hoyos por donde quiera”, relata un hombre a cuyo vehículo pesado lo detuvo el lodo acumulado en el paso a desnivel del puente Bicentenario.
Si el camión tipo full, con dos pipas que transportaban 62 mil litros de gasolina magna, quedó varado ayer desde las seis de la mañana, fue “por falta de señalamientos” que le advirtieran a Samuel que el paso estaba cerrado desde días atrás.
Una capa de hasta 50 centímetros de lodo cubre el asfalto del paso a desnivel. FOTO: Carlos Román Velasco
Sin avisos viales
“Allá”, dice mientras señala donde la ribera del río Atoyac se divide en dos vías para que existan dos carriles por cada sentido y empieza el paso a desnivel; “los señores vigilantes no ponen su patrulla”.
Esa ausencia de advertencias viales que le hiciera saber a Samuel que la circulación estaba cerrada días atrás por toda el agua y lodo que el río Atoyac trajo a su margen, le hizo confiarse.
Creyendo que sólo había agua encharcada, a las 5:40 horas de ayer, terminó por atascarse en lodo que no han removido.
“Está calzado de puro lodo. Esta es la ruta que nosotros utilizamos, lo hacemos de madrugada porque la vía está horrible y cuando hay tráfico no se puede ni agarrar un hueco u hoyo porque todo está pésimo. Si me voy por el centro, Tránsito me multa, pero creo que eso hubiera sido mejor”, contó con el enfado de cinco horas esperando que dos grúas empezaran con las maniobras.
Uno de los conductores de esas dos grúas, Octavio Varo, lamentó que en este punto de Riberas, como en tantos otros, no haya señalamientos ni maquinaria que limpie el lodo acumulado: “Con una retroexcavadora quitan toda esa tierra, pero no le ponen atención a los caminos en Oaxaca”.
Desatención e imprudencias
Ambrosio Santiago Cruz, policía vial municipal, tiene una perspectiva distinta. Para él, que en este paso a desnivel durante la actual temporada de lluvias se hayan atascado unos seis automóviles, obedece principalmente a la negligencia del conductor. “Si yo veo que no paso con mi vehículo, pues me regreso y no intento pasar”, analiza desde su lógica.
Sin saber con precisión los días desde que se interrumpió el tráfico por ese pedazo de carretera construida sobre la margen del río, calcula que con todo el lodo que se retire en los 200 metros lineales, se podrían llenar 50 camiones tipo volteo, pues se ha formado una capa de 50 centímetros de alto.
Paso a desnivel bajo el puente Valerio Trujano, otro punto donde se quedan varados los vehículos, cuando el río recobra su cauce. FOTO: Carlos Román Velasco
Si no se ha limpiado con anterioridad, es porque las lluvias continúan y el cauce del río Atoyac puede volver a aumentar, como también ocurre a la altura del puente Valerio Trujano o el ITO: “Se limpia y se vuelve a anegar”. Por eso, se dejó de limpiar, dice.
Por ser una vía de acceso y cruce en la ciudad de Oaxaca, Riberas del Atoyac registra un flujo constante de vehículos que entran a la ciudad de Oaxaca, sobre todo de carga, de quienes llegan a la Central de Abasto a hacer sus compras o van al sur de la ciudad.
La desatención en la zona hace que tan sólo en una semana, una aseguradora atienda llamadas de propietarios de vehículos que presentan desperfectos por algún bache.
Paso a desnivel del puente Bicentenario
Cerrado a la circulación
50
camiones tipo volteo se podrían llenar con el lodo acumulado a lo largo de 200 metros
6
vehículos al menos se han atascado entre el agua y lodo encharcado por las últimas lluvias
El más reciente:
Un camión tipo full con dos pipas que transportaban 62 mil litros de gasolina
Toda la ciudad con baches
En una charla informal mientras da seguimiento a las maniobras, Roberto Morales, de la aseguradora que auxilió a Samuel, calcula que sólo en esta semana ha estado en siete putos distintos por motivos parecidos: dos ocasiones en la Avenida Monte Albán, a un costado del Instituto Tecnológico de Oaxaca (ITO), porque el charco que se ha formado “pinchó" los neumáticos de dos autos.
“Casi toda la ciudad está igual, pero el tramo de Viguera, la parte de la Central de Abasto, este puente y el otro, son los peores lugares para transitar; por los encharcamientos no se alcanzan a ver los baches”, dice y admite que a diferencia de otros años, en este se han reportado las afectaciones más fuertes a unidades de motor.
Desde el crucero de la agencia de Trinidad de Viguera, donde empieza el Libramiento Atoyac, pasando por la zona aledaña de la Central de Abasto, hasta el Periférico, en inmediaciones del Parque del Amor, no hay un sólo tramo de diez metros de asfalto que carezca de agrietamientos, hoyos, baches, lodo o encharcamientos.
