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Falta de recursos tecnológicos limita educación a distancia; estudiantes añoran regreso a clases presenciales

Foto(s): Cortesía
Nadia Altamirano Díaz

Extrañar las amistades en la escuela, pero sobre todo carecer de la guía de un docente que les explique cómo hacer las tareas o disipe dudas, son parte de la rutina diaria del alumnado de educación básica que en Oaxaca está por concluir un segundo ciclo a distancia porque no hay consenso para volver a clases presenciales.


Luis Fernando, de ocho años, es parte de los 945 mil estudiantes que, por la pandemia, desde la segunda quincena de marzo de 2020 no pisan un salón de clases.


Cursar la primaria significa para Fernando responder la guía de estudio o realizar las tareas escolares en la mesa de la cocina de su casa, sin conectarse a alguna plataforma ni recibir clases en línea.


“Extraño a la escuela y mis amigos, a veces jugar y hacer la tarea en la escuela”, es lo primero que dice Fernando cuando identifica cómo se siente por no salir de casa.



 


Larga espera por las clases presenciales


El gusto de Luis Fernando para hacer la tarea facilita que su madre Catalina López tenga menos complicaciones por estar a cargo de la economía familiar y el cuidado de otros dos hijos, Carlos Miguel de nueve años y José Antonio de 16.


De los dos hijos en primaria, sólo Carlos Miguel se conecta desde el celular de su mamá a sus clases en línea que duran únicamente una hora, de 8:00 a 9:00 de la mañana, de lunes a viernes.


Carlos también tiene el gusto por el estudio porque sabe que al terminar la escuela elegirá el oficio que en la edad adulta va a desempeñar. A diario termina pronto su tarea y colabora con el aseo de la casa:


“Acaba mi clase y acabo mi tarea. Después empiezo a hacer mi quehacer: barrer, lavar los trastes, descombrar mis zapatos, guardar mis juguetes”, dice un niño que su próximo cumpleaños le causa algo de preocupación, pues significa que pasará a quinto grado y tendrá más tarea y más obligaciones en casa.


Él, como su hermano Luis Fernando, prefiere ir a la escuela a estudiar desde casa, “porque ahí si están los maestros y si nos pueden explicar bien, pero por la computadora no nos explican bien y no anotan los ejemplos”.


Su casa fue construida en una ladera de los cerros que conforman Lomas de San Jacinto, donde los servicios básicos no terminan de llegar, a pesar de estar a cinco kilómetros del centro de la ciudad de Oaxaca.


Cuando Carlos Miguel terminó su clase la comida ya está hecha y su madre sale de su casa a vender agua fresca o comida, aunque hay días en que no puede recuperar ni lo que invierte.


 



 


Trabajar y enseñar


Margarita López también pasa fuera de casa casi todo el día, la diferencia es que ella lleva a su hija Britanny -de cinco años de edad- al local que renta para vender antojitos, tortillas y pollo fresco.


En el pequeño local, Margarita cocina, juega con su hija y hacen la tarea juntas, aunque a veces Britany ya no quiere hacerla: “Pero no es igual que una maestra le enseñe a una mamá, yo hago todo lo posible para que ella entienda, comprenda lo que la maestra le deja”.


Diana Pérez, profesora del preescolar Calpulli, donde estudia Britanny, sabe que por el contexto de las familias que viven en Lomas de San Jacinto no se les puede “exigir a las madres de familia que se compren un dispositivo electrónico para hacer las clases en línea o virtual”.


Salud emocional


La opción ha sido dejar tarea de manera moderada, para no saturar a los estudiantes de preescolar, por su edad requieren de una educación vivencial donde la escuela era el espacio en el que compartían sus vivencias y emociones, en un contexto de confinamiento y estrés.


"Lo emocional es algo indispensable en el desarrollo de los niños y las niñas; es muy necesario que tengan una libre expresión y no tienen ese espacio, el espacio era la escuela donde venían a contar cómo se sentían", pero como medida de prevención de contagios de COVID-19, seguirán cerradas.


Las autoridades en Oaxaca siguen sin determinar cuándo se abrirán las escuelas para las clases presenciales y cuál será el protocolo, a pesar de que el Gobierno Federal planteó el 7 de febrero como la fecha para el retorno a las aulas porque todos los docentes y personal educativo del país ya están vacunados.


 


“Extraño a la escuela y a mis amigos, a veces jugar y hacer la tarea en la escuela”.


Fernando 


 


“Acaba mi clase y acabo mi tarea. Después empiezo a hacer mi quehacer: barrer, lavar los trastes, descombrar mis zapatos, guardar mis juguetes”.


Carlos


 


“Pero no es igual que una maestra le enseñe a una mamá, yo hago todo lo posible para que ella entienda, comprenda lo que la maestra le deja”.


Margarita López


Madre de familiar


 


"No se les puede exigir a las madres de familia que se compren un dispositivo electrónico para las clases en línea".


Diana Pérez


Maestra


 

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