TLACOLULA DE MATAMOROS, Oaxaca.- Aquellos que recibieron la gran oferta de la empresa GEO, para adquirir su vivienda en el complejo habitacional Dainzú, ubicado en este municipio, lo hicieron pensando en cambiar su vida, tal y como lo ofrece su slogan; sin embargo, jamás se imaginaron que el cambio traería una serie de situaciones que en nada les beneficiaría.
Fraude y confrontaciòn
En el recuerdo de Alejandro Hernàndez, presidente del comitè del fraccionamiento Dainzù, están grabadas todas las bondades que le ofertaron y convencieron para adquirir su vivienda, por lo que hizo un enorme esfuerzo a fin de cumplir con los tràmites, asì como para reunir el recurso para el enganche.
“Muchos llegamos entusiasmados por los servicios que ofrecían y en especial, porque había escuelas para que asistieran nuestros hijos; la decepciòn fue inmediata, al darnos cuenta que las cosas eran distintas; desde la fundación de este asentamiento, las cosas no marchan bien”, dijo.
El fraccionamiento que hoy administra la empresa B.I.S.A (Bienestar Integral Servicios de Administración) y a la que cada propietario paga 190 pesos mensuales para que se encargue de suministrar los servicios de limpieza, conservación de alumbrado, protección de áreas verdes y agua potable, luce sucio y descuidado.
Las imágenes de Dainzú que B.I.S.A presume en su portal del internet, distan mucho de la realidad, pues lo limpio, bonito y seguro que promueven, no es algo que hoy se observe en el lugar.
“El camiòn recolector que paga la administradora pasa lunes y jueves, insuficiente para atender la demanda que hay; la cantidad de agua cada vez es menor para los departamentos, sobre todo ahora que estàn llegando más familias a vivir”, dijo Raùl Hernández, al hacer referencia de los contenedores atiborrados de basura que están distribuidos en el circuito.
Sin cisternas, ni tinacos
Aunque cuentan con tres pozos de abastecimiento de agua, en Dainzú no existe forma -por su construcción- de que las viviendas cuenten con cisternas o tinacos, lo que preocupa a la comunidad, dado el estiaje y el nivel poblacional que crece día a día.
El representante vecinal reveló que el conflicto que se agudizó apenas 2 años después de fundado el lugar, se derivó por el fraude que cometiera la empresa GEO, al no cumplir con la oferta escolar, principalmente.
Agregó que en distintos momentos realizaron las gestiones necesarias para que atendieran su demanda; sin embargo, la respuesta fue una clave escolar para el Jardín de Niños, que no cuenta con un espacio para su funciòn.
“Cuando compramos, incluso nos dijeron que si se vendian todas las casas habría hasta telesecundaria; ni con el kínder han cumplido, la construcción de la tercera etapa está botada y por exigir incluso hemos sido agredidos por el anterior representante de GEO, un ingeniero de apellido Ibarra”, acusó.
Carpas y aulas, con riesgo de colapso
Renuente, Martha Silvia Reyes, directora de la escuela primaria Dainzú que alberga a 181 alumnos, accedió a abrir las puertas de la institución para que este medio constatara las condiciones, porque dijo, nadie hace nada por el lugar.
Con seis aulas, una oficina ocupada por la Direcciòn, una biblioteca inhabilitada y un espacio que se ocupa de bodega, opera esta pequeña escuela que presenta serios daños en su estructura, luego de los temblores de septiembre de 2017.
“El ingeniero Romeo Gutiérrez Vásquez, que dijo que venìa de Protección Civil de México, nos dejó un documento donde asegura que no corremos riesgo; pero aquí está la muestra de lo mal que está el edificio”, señaló la docente.
En la escuela primaria, aunque en malas condiciones, existen salones de clases; sin embargo, el kínder, ubicado en las canchas del fraccionamiento, consta de dos módulos de lona y está cercado por sendos contenedores de basura que ponen en riesgo la salud de 65 niñas y niños que ahí acuden.
“La Ciudad del Olvido, así le llamamos, porque nadie se acuerda de que esta lucha no es de un mes, es de años; por eso llegamos al límite y no estamos dispuestos a ceder hasta que alguien responda ante nosotros”, sentenció Evangelina, vecina del lugar.
