SANTA MARÍA ATZOMPA, Oaxaca.- Aunque este año los habitantes de este municipio no pudieron permanecer toda la noche con sus familiares y amigos fallecidos, como en años anteriores, sí pudieron limpiar y adornar las sepulturas como parte de las tradiciones del Día de Muertos.
Enrique Nava, habitante de esta jurisdicción ubicada a 20 minutos de la capital oaxaqueña, relata que previo a su visita al panteón municipal de Atzompa, las autoridades les informaron los horarios y las medidas que debían cumplir para poder realizar, “aunque sea una parte de las tradiciones a las que estamos acostumbrados”.
Algunas personas que se encontraban dentro del panteón llamaron a sus familiares para convivir con ellos a distancia, pues de acuerdo con las lonas que se colocaron a la entrada de este lugar, sólo debían asistir dos integrantes de cada familia.
“Semanas antes nos avisaron que habría limitaciones y que sólo debíamos permanecer de ocho de la mañana a seis de la tarde. El sábado nos permitieron adornar las tumbas y dejar ofrendas, pero no pudimos velar como en años anteriores”, comparte.
Filtros e inspectores
Durante todo el panteón se observan jóvenes con chalecos de los Servicios de Salud del estado de Oaxaca (SSO) quienes, de acuerdo con Ricardo Sánchez, coordinador de Promoción de la Salud Pública del municipio, están previniendo el dengue e invitan a los asistentes a mantener la sana distancia en el lugar.
Asimismo, comparte que al entrar al cementerio están dos elementos de policía resguardando que no entren varios grupos de personas, además de que previenen a las personas sobre los horarios y protocolos que se están tomando en este lugar.
“Al entrar, hay jóvenes que informan a los asistentes sobre las medidas sanitarias como el uso de cubrebocas, se les ofrece un folleto informativo de la enfermedad y después se les solicita lavarse las manos antes de entrar”, detalla.
Personas con cubrebocas arriban al lugar, ya sea con veladoras o flores, y aunque señalan que todos los años vienen todos los integrantes de la familia, en esta ocasión sólo son dos los que se reunieron con sus difuntos.
“El sábado vino la mitad y domingo la otra mitad (de personas) para adornar las tumbas, con sana distancia y se les indicó que iban a entrar poco a poco y se les indicó que serían monitoreados dentro y fuera del panteón”, destacó.
Una celebración diferente
Por su parte, don Enrique lamenta que este año la celebración fuera de una forma diferente a la que están acostumbrados por años, pues afirma que es emotivo y místico el permanecer toda la noche y “convivir” entre vivos y muertos.
“Ayer estuvo iluminado, pero sin presencia de los vivos, muy diferente a otros años que hay mucha fiesta, mucha emoción, mucha alegría porque para nosotros esta es una fiesta muy emotiva”, destaca.
Relata que la tradición es que desde la mañana del 31 de octubre, las familias comienzan a llegar al panteón para limpiar y adornar la tumba, para que al caer la noche toda la familia acompañe a los difuntos hasta la mañana siguiente.
Visitas exprés
Aunque algunas personas se sentaron a platicar frente a las tumbas de sus familiares, otros solo llegan, limpian las lápidas, colocan sus flores y se retiran, pues aseguran que no es lo mismo sin que todos estén reunidos en este lugar.
Otros, como don Enrique, aunque no quería pasar desapercibida la celebración, sabe que debe resguardarse para evitar el contagio por COVID-19, a pesar de que en el lugar no hay mucha aglomeración.
“Este año sólo vine yo. Todos estamos guardados en casa. Vine a visitar a los familiares un rato y de ahí hay que seguir resguardados”, destaca.
De acuerdo con el coordinador de Promoción de la Salud Pública de Santa María Atzompa, el cementerio permanecerá cerrado el próximo 2 de noviembre; por ello, solo se les permitió a los habitantes del municipio venir unas horas a limpiar las tumbas para no perder la tradición.
