Los abuelos son símbolos representativos de todas las familias y comunidades, forman parte de la identidad tradicional mexicana. En 1983, la Ciudad de México fue pionera al festejar el Día del Adulto Mayor y a partir de 1998 se extendió la celebración por el resto del país. La solidaridad social es la meta que se busca alcanzar a través de este festejo.
Para el 2015, en Oaxaca se estimaba que el 8 % de los pobladores pertenece a este sector y se prevé que para el 2020, el porcentaje suba a 30 %. El aumento de la población mayor ha crecido significativamente las últimas décadas, debido a las bajas tasas de mortalidad que se presentan actualmente y la reducción de nacimientos entre las nuevas generaciones; por ello, la importancia de refrendar la dignidad de los ancianos.
Lo que dice la Ley
En el 2002, México publicó la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, creando el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), dedicado al cuidado de las políticas públicas de las personas de 60 años en adelante.
Un bolero-zapatero
Jorge Antonio Castillo es un hombre de 75 años de edad, quien lleva alrededor de 8 años laborando como bolero en las calles de la ciudad oaxaqueña.
“Yo nací en Salina Cruz, allá viví casi toda mi vida. Cuando era joven aprendí el oficio de zapatero gracias a mi padre que tenía un localito. Me gustaba, salía poquito dinero, pero el suficiente para pagar los gastos. Luego uno se casa y salen los hijos, ¡y bueno, ya sabrá!, la gastadera que causan los chamacos. Yo creo que la vida era más feliz allá, no sé por qué tengo la impresión, será porque ahí nací. Sí extraño mucho mi pueblo, pero me vine acá por tarugo. Mi esposa se enfermó, la llevábamos harto a la clínica y puras vueltas y gastos, que el hospital no tenía las medicinas, “que esto y lo otro”, ya no tenía tiempo de abrir la zapatería. Poco a poco me quedaba sin dinero, entre los gastos de la enfermedad de mi mujer y lo poco que podía trabajar, todo se complicó mucho. Tuve que vender el local para sacar un poquito y solventar todo".
Apoyo mensual
Con el programa Prospera, el gobierno federal respalda a 16 mil adultos de todo el país, con un apoyo económico mensual y con acciones de salud y nutrición.
Agrega que "al final, uno de mis hijos que se vino a la capital me habló y me dijo: Apá, acá hay más chance y mejores hospitales. Pues no le vimos caso seguir allá, tenía miedo pero no podía hacer mucho más por mi mujer. Vendimos lo que teníamos y nos vinimos para acá. Efectivamente, mi miedo más grande se cumplió, no conseguía trabajo que porque la edad, uno ya cuando es grande no es aceptado. Lo único de lo que trabajé toda mi vida, no tenía para poder hacerlo. No se crea, tiene su “chistecito” hacer un trabajo de zapatos bien. Ya mi mujer no aguantó mucho y se me murió. Un rato estuve de cargador en la central, pero no me gustó. Me daba pena con mi hijo nada más estar pidiéndole dinero sin hacer nada. Entonces me compré mi banco y todo lo necesario para bolear zapatos. Sale poquito, pero como ya soy solo y mi hijo me ayuda, pues más bien es el pretexto para salir aunque sea a estirar las patas. No me da miedo morirme, yo creo que será un descanso”.
A pesar de contar con hijos y nietos, no todos los abuelos disfrutan la compañía de sus familiares. FOTO: Emilio Morales
Artesana abandonada
Martha Graciela Benítez vende artesanías de madera en el mercado Benito Juárez, tiene 72 años de edad y trabaja para solventar sus gastos. “Tengo que trabajar diario para comer. Ninguno de mis hijos me ve, sí tuve 8 pero ya no nos juntamos mucho, ellos ya tienen que sacar adelante a sus propios hijos. Es difícil vender, los que más compran son los extranjeros, los de aquí pues no, como que hasta menosprecian el trabajo de uno. Mis comadres del mercado son las que más me apoyan y ya están igual de viejas que yo. Uno no se imagina que va a acabar así, ¿para qué mentir? Pero ni modo, solita nací y solita he de morir. Yo creo que los más viejos son los que nos entendemos mejor, ya con los jóvenes es muy difícil relacionarse. Yo espero que Dios me permita trabajar hasta el último de mis días para poder tener techo y comida, es lo único que pido”.
El aumento de la población mayor ha crecido significativamente las últimas décadas.
Por un trato digno y humano
En el sexenio de Peña Nieto, el gobierno de la república modificó programas federales en pro del bienestar de los adultos mayores; “70 y más” se transformó en “65 y más”, y brinda una pensión a 5.5 millones de mexicanos de esta edad que no cuentan con seguridad social.
Aunque es común que las familias mexicanas, conformadas por padres e hijos se apoyen y cuiden hasta la muerte, no todos los adutlos mayores corren la misma suerte, por lo que son necesarias las acciones sociales y gubernamentales a favor del trato digno y humano para los ancianos y concienciar a la colectividad de su situación.
En décadas pasadas, la visión que se tenía respecto a los ancianos era la de transmisores culturales y de experiencia, pero con el avance de la tecnología, el mundo se volcó únicamente hacia la gente joven, por lo que es importante retomar este cauce social con responsabilidad y visibilizar a este sector poblacional que año con año aumenta en porcentaje y del que todos seremos parte.
Desde 1998 se festeja el Día del Adulto Mayor en todo el país. FOTO: Emilio Morales
