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¡Juego sufrido para Brasil!

La selección de Brasil celebra su agónica remontada en los últimos minutos del partido con la que eliminaron a la selección de Japón.
Foto(s): Cortesía
Redacción

La historia de los Mundiales siempre nos guarda un espacio para el drama puro, y esta vez, el Scratch du Oro estuvo a punto de firmar un papelón histórico. En un partido de alarido, Brasil vino de atrás para vencer 2-1 a Japón, consiguiendo con mucho sufrimiento su boleto a los Octavos de Final de la Copa Mundial de la FIFA 2026.

Lejos, muy lejos quedó ese Joga Bonito que la afición exige. El equipo sudamericano tuvo que apelar a la garra, al orgullo y a los chispazos de sus figuras para no despedirse temprano del certamen.

EL SUSTO NIPÓN

Desde el silbatazo inicial, los nipones dejaron claro que no venían a pedirle autógrafos a los pentacampeones. Con un orden táctico envidiable y una velocidad endemoniada en los desdobles, los Samuráis Azules maniataron a una Brasil inoperante, lenta y sin ideas claras en el último tercio del campo.

El asombro se apoderó de las gradas cuando Japón pegó primero, silenciando a la torcida brasileña y poniendo contra las cuerdas al gigante sudamericano. La sombra del fracaso rondaba el banquillo de la Verdeamarela.

AL RESCATE DEL SCRATCH

Cuando el barco amenazaba con hundirse, aparecieron los pesos pesados.

El líder silencioso: Tuvo que ser Casemiro, el inagotable motor del mediocampo, quien se echara el equipo al hombro. Con un zapatazo marca de la casa, el veterano rompió el cerrojo asiático para poner el empate y devolverle el alma al cuerpo a millones de aficionados.

La chispa del triunfo: Con el momento anímico de su lado, Brasil apretó el acelerador. Fue entonces cuando apareció la magia del Arsenal: Gabriel Martinelli. En una jugada de pura explosividad, el atacante encontró el espacio, fulminó las redes niponas y selló la voltereta definitiva.

"No fue nuestro mejor partido, sufrimos demasiado, pero en un Mundial lo que importa es avanzar. Hoy demostramos carácter", apuntó el entorno brasileño tras el silbatazo final.

LO QUE SIGUE PARA LA VERDEAMARELA

Con este resultado, Brasil se instala en la ronda de los 16 mejores, pero las dudas quedan sembradas. Si quieren levantar la anhelada sexta copa, tendrán que mejorar muchísimo su funcionamiento, porque en el mata-mata del Mundial 2026, un pestañeo como el de hoy te manda a empacar las maletas de regreso a Río de Janeiro.

Japón cayó con la cara al sol, pero Brasil sigue vivo y respirando en la Copa del Mundo, en espera de conocer a su rival, que saldrá de la llave entre Costa de Marfil y Noruega.

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