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Los fierros traicionaron a Checo Pérez

Se rompió la suspensión del Cadillac de Checo Pérez
Foto(s): Cortesía
Redacción

El piloto mexicano Sergio "Checo" Pérez tuvo que abandonar el Gran Premio de Canadá 2026. Con lo que se esfumó una oportunidad inmejorable de podio en el  Circuito Gilles Villeneuve, Montreal, Canadá.

El tapatío venía haciendo una carrera verdaderamente espectacular. Venía sacando la casta, administrando los neumáticos con esa maestría que le caracteriza, peleando llanta a llanta en las posiciones de privilegio y demostrando por qué es de la élite. Pero ya lo dice el viejo y cruel adagio del automovilismo: los fierros no tienen palabra de honor.

EL MOMENTO DEL DESASTRE

Corría la vuelta 42. El asfalto canadiense siempre es traicionero, pero Checo venía exprimiendo al máximo la puesta a punto, trazando de maravilla en la horquilla del sector 3, cuando de pronto... ¡el desastre total! El monoplaza perdió el ritmo por completo.

En la transmisión onboard podíamos escuchar la voz entrecortada y llena de impotencia del mexicano por la radio: "I lost power, mate... the engine is gone". ¡Qué barbaridad! El motor se quedó completamente mudo justo antes de encarar la mítica recta del Casino.

El mexicano tuvo que orillar el auto a escasos metros del temido Muro de los Campeones. Y que quede muy claro: no fue un error de manejo, no fue un roce con las barreras; fue una falla catastrófica en la unidad de potencia, o quizás un problema hidráulico masivo, que le corta las alas de tajo al Ministro de Defensa.

IMPACTO EN EL CAMPEONATO

Las imágenes en el garaje lo decían todo. Caras largas, manos en la cabeza, los ingenieros viendo incrédulos las pantallas de telemetría. Es un golpe durísimo, un gancho al hígado para el campeonato de constructores y para las aspiraciones individuales de Sergio en esta temporada 2026. Checo traía un ritmo demoledor, venía marcando sectores morados y la estrategia apuntaba directo a bañar a su equipo en champaña.

Ahora, lo que toca es tragar aceite, levantar la cabeza, desarmar ese coche hasta el último tornillo para descubrir qué demonios pasó con esa unidad de potencia, y darle la vuelta a la página. Porque si algo nos ha demostrado el piloto con el dorsal número 11 a lo largo de todos estos años en la Fórmula 1, es que su mayor virtud es saber levantarse de la lona cuando peor pinta el panorama.

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