Un auténtico terremoto en la Sultana del Norte. Después de 13 años de idilio, de noches mágicas y de bordar estrellas en el escudo, André-Pierre Gignac le dice adiós a los Tigres de la UANL.
El Bomboro, el hombre que cruzó el Atlántico para cambiarle la cara a toda una institución y reescribir la historia de la Liga MX, ha decidido poner punto final a su etapa como jugador felino. ¡Una locura lo que estamos viviendo, un día triste para los Incomparables!
El fin de una era dorada en San Nicolás de los Garza
Parece que fue ayer cuando aquel verano nos sorprendió a todos. El futbol mexicano rompía el mercado con un bombazo de proporciones épicas: un seleccionado francés, en el mejor momento de su carrera y proveniente del Olympique de Marsella, aterrizaba en el Aeropuerto Internacional de Monterrey. Muchos dudaron, muchos creyeron que venía de vacaciones, pero ¡qué equivocados estaban!
Gignac no vino a pasear, vino a conquistar. A lo largo de estos 13 años defendiendo la camiseta auriazul, el 10 se cansó de hacer goles de todos los colores y sabores. Se convirtió en el máximo romperredes en la historia de la institución, superando al legendario Tomás Boy, y se metió de lleno en el Olimpo de los mejores extranjeros que han pisado nuestro balompié, sentándose en la misma mesa que figuras de la talla de Cabinho, Carlos Reinoso o el Chupete Suazo.
Líder indiscutible: Capitán sin gafete, el motor anímico en las liguillas.
Goles de manufactura europea: Voleas, tiros libres, chilenas y definiciones exquisitas que levantaron a El Volcán Universitario una y otra vez.
Mentalidad ganadora: Transformó a Tigres en el equipo de la década, dándole un peso y una jerarquía internacional que la directiva siempre soñó.
Hoy, la directiva de San Nicolás de los Garza y la Liga MX pierden a su máximo embajador de la última época. Las reacciones no se han hecho esperar; las redes sociales están en llamas y la afición regiomontana ya prepara lo que seguramente será una despedida multitudinaria, un homenaje a la altura de lo que este monstruo del área le entregó al equipo.
¿QUÉ SIGUE PARA GIGNAC?
Aún es una incógnita si colgará los botines de manera definitiva o si buscará una última aventura, quizás de regreso en su natal Francia. Lo que es un hecho innegable, damas y caballeros, es que el número 10 de Tigres ya tiene dueño para la eternidad.
Se va el jugador, pero nace la leyenda. ¡Merci beaucoup, André-Pierre! Gracias por el futbol, gracias por los goles y gracias por enseñarnos que los cuentos de hadas en el futbol moderno todavía existen. ¡Hasta siempre, leyenda!
