El futbol de estufa en Europa está que arde y el nombre de Santiago Giménez es el protagonista de la novela del verano.
Y es que su paso por el AC Milan ha sido un verdadero trago amargo, una pesadilla que ni el más pesimista imaginaba. Pero tranquilos, que desde la capital italiana llega un salvavidas de lujo.
DE LA ILUSIÓN RASSONERA A LA CRUDA REALIDAD
En enero de 2025, Santi aterrizó en San Siro como la gran figura que venía de destrozar redes en los Países Bajos. El Milan desembolsó 32 millones de euros con la esperanza de tener a un referente histórico en su ataque. ¿La realidad? Las lesiones no lo soltaron, el ritmo europeo se le esfumó y la exigencia de un gigante le terminó pasando factura.
Con apenas siete goles y dos asistencias en 37 partidos a lo largo de 18 largos meses son números que, en un club con la jerarquía del Milan, simplemente no se perdonan.
La relación con la grada en San Siro se rompió y la directiva rossonera ya lo puso en la vitrina de salida, considerando que su ciclo está más que terminado a pesar de tener un contrato amarrado hasta junio de 2029.
GATUSSO AL RESCATE DEL BEBOTE
Pero como dicen en la cancha, el futbol siempre da revanchas. Y desde Roma, el mismísimo Gennaro Gattuso, recién desempacado en el banquillo de la Lazio, lo tiene en la mira.
De acuerdo con los reportes más pesados de Italia (encabezados por Sky Sport y Gianluca Di Marzio), 'Rino' Gattuso ha catalogado al canterano de Cruz Azul como su fichaje de ensueño para comandar la delantera de las Águilas.
Gattuso no desconoce el talento azteca (basta recordar cómo potenció al Chucky Lozano en el Napoli). El temperamental técnico italiano confía a muerte en que el bajón de Santi fue culpa de las lesiones y sabe perfectamente que, recuperando la confianza, Giménez es un delantero letal. La Lazio firmó una temporada para el olvido ofensivamente (ninguno de sus jugadores superó la barrera de los cinco goles), por lo que necesitan pólvora pura de forma urgente.
Estamos en la antesala de la Copa del Mundo 2026 en nuestra propia casa. Santi Giménez necesita minutos, protagonismo y volver a sentir el contacto con las redes si quiere ser el referente indiscutible en el ataque de la Selección Mexicana. Quedarse a calentar la banca en el AC Milan sería un auténtico balazo en el pie en el año más determinante de su carrera.
