En una de esas jornadas que solo la Copa del Mundo nos puede regalar, la Argentina de Lionel Messi revivió de entre los muertos para firmar una remontada de época, venciendo 3-2 a un Egipto que acarició la gloria y terminó con el corazón roto en la cancha del Estadio de Atlanta.
¡SUSTO FARAÓNICO!
El partido arrancó con una Argentina irreconocible, dormida y abrumada por la propuesta de los Faraones. Egipto no fue a Atlanta a especular; apretó las líneas y pegó primero. Al minuto 15, tras un cobro de esquina impecable, Yasser Ibrahim se levantó como un coloso en el área para meter un frentazo seco que dejó sin opciones al Dibu Martínez. La grada albiceleste enmudecía.
Argentina intentó reaccionar con más corazón que futbol, pero el cerrojo egipcio fue una muralla impenetrable durante la primera mitad. Para el complemento, cuando se esperaba el asedio total de los sudamericanos, cayó el balde de agua helada: al minuto 67, en una descolgada letal y con una zaga argentina completamente desarmada, Mostafa Zico definió como los dioses para poner el 2-0. ¡Huele a tragedia, muchachos! Argentina estaba al borde del abismo.
POLÉMICA EN ATLANTA
Con el agua hasta el cuello, apareció el orgullo del campeón. La remontada comenzó a fraguarse a balón parado. Al minuto 79, el Cuti, Cristian Romero, se sumó al ataque con un coraje tremendo y conectó un cabezazo salvador para acortar distancias. ¡Había vida, señores!
Y si hay vida, hay Messías. SÓlo cuatro minutos después, al minuto 83, Lionel Andrés Messi se echó el equipo al hombro. Tras una jugada colectiva con tintes dramáticos, el número 10 la mandó guardar en el fondo de las redes para empatar el partido 2-2. El Estadio de Atlanta era un auténtico manicomio.
EL CLÍMAX EN EL TIEMPO AGREGADO
Egipto reclamaba airadamente una falta previa en la jugada del empate, pero el silbante central decidió no ir al VAR, encendiendo la furia del banquillo africano. Con los ánimos caldeados al máximo y cuando el fantasma de los tiempos extras rondaba el terreno de juego, llegó la jugada de la discordia.
En el último suspiro del agregado (90+3'), tras un polémico rebote donde los egipcios pedían una mano flagrante, la pelota le quedó a Enzo Fernández, quien metió un derechazo agónico que batió al guardameta rival. ¡Gol, explosión albiceleste y estallido social en la cancha!
Egipto terminó el encuentro encima del cuerpo arbitral tras el silbatazo final, reclamando un penal no marcado en la última jugada del encuentro y la polémica validación del tercer gol argentino.
ARGENTINA AVANZA
Argentina está en Cuartos de Final con la mística intacta, pero con el pecho frío por lo cerca que estuvieron de irse a casa. Para Egipto, una despedida digna, dolorosa y envuelta en el grito de “robo”, que retumbó en las tribunas de Georgia.
