¡La Selección de Cabo Verde es, oficialmente, la gran Cenicienta de este Mundial!
El equipo insular firmó un empate sin goles con Arabia Saudita en un partido no apto para cardíacos. Con este resultado, los Tiburones Azules rasguñan el cielo con las manos, alcanzan la mágica cifra de tres puntos y sellaron su boleto histórico a la ronda de los dieciseisavos de final.
UN EMPATE A PURO NERVIO
El guión del partido fue digno de una película de suspenso. Arabia Saudita, con la obligación de ir al frente, propuso el desgaste físico, pero se topó con una muralla azul. Cabo Verde no se volvió loco; entendió sus limitaciones, cerró los espacios y planteó un bloque bajo que fue un auténtico dolor de cabeza para los asiáticos.
Y vaya que Cabo Verde supo sufrir. Aguantaron los 90 minutos más el agregado con el cuchillo entre los dientes, sabiendo que ese punto de oro los catapultaba a la siguiente fase de este nuevo formato mundialista.
CABO VERDE ES LA SORPRESA DEL MUNDIAL
No son el equipo más talentoso con el balón en los pies, pero su rigor para hacer las coberturas y mantener las dos líneas de cuatro juntitas ha sido de manual.
En un Mundial que exige jugar a tope bajo distintos climas en Norteamérica, los caboverdianos han demostrado tener pulmones de acero. En los últimos diez minutos, corrían como si fuera el primer minuto del torneo.
Llegaron sin reflectores, sin la presión de las grandes potencias, y jugaron con la soltura de quien no tiene nada que perder y todo un continente por ganar.
Con apenas tres unidades, producto de esos empates trabajados a sangre y sudor, el equipo africano se cuela a la fase de eliminación directa. A partir de ahora, todo es ganancia para ellos.
Cualquier rival que les toque en la ronda de dieciseisavos de final tendrá que sudar la gota gorda si quiere abrir el cerrojo de estos Tiburones.
