Lo que parecía una jornada histórica para el automovilismo mexicano se convirtió en un trago amargo. Sergio ‘Checo’ Pérez cruzó la meta del Gran Premio de Mónaco 2026 acariciando la gloria del décimo lugar, entregando el primer punto en la historia de la escudería Cadillac en la Fórmula 1.
Sin embargo, la implacable vara de los comisarios de la FIA dictó otra cosa, y tras una doble infracción en las largadas, el tapatío fue relegado a la decimoquinta posición.
El caos en la Costa Azul y la cátedra del tapatío
Desde que se apagaron los semáforos, el trazado monegasco fue una auténtica locura. Mientras la carrera cobraba víctimas ilustres como Max Verstappen por un fallo de motor y veía a un imparable Kimi Antonelli de 19 años llevarse su quinta victoria al hilo, Pérez daba una auténtica clínica de manejo en un circuito donde rebasar es casi un milagro.
Arrancando desde el fondo de la parrilla (en la P18), Checo sacó a relucir esa magia dominguera que le conocemos. En la primera vuelta, escaló cuatro posiciones de un plumazo y nos regaló un rebase espectacular sobre Arvid Lindblad en la subida a Massenet. El ritmo del Cadillac estaba ahí, y el mexicano demostró que tiene las manos intactas para pelear en la zona media.
LAS SANCIONES APAGARON LA FIESTA
Lamentablemente, el fantasma de las penalizaciones persiguió al mexicano durante toda la jornada. El primer pecado llegó temprano: una confusión en el acomodo de la parrilla. Ante el hueco dejado por el brasileño Gabriel Bortoleto, el auto número 11 se ubicó en el cajón equivocado, lo que le costó un doloroso drive-through que lo mandó al fondo del pelotón.
Pero la verdadera estocada vino al final. Tras una bandera roja en el cierre de la carrera, las acciones se reanudaron con una partida detenida. El tapatío logró cruzar la bandera a cuadros en la P10 (gracias a una sanción previa a Nico Hulkenberg), desatando la euforia en el garaje del equipo estadounidense. Pero la alegría duró poco. La FIA determinó que la rueda delantera derecha del Cadillac estaba fuera de su zona de salida, aplicando una implacable penalización de 10 segundos.
"Las grabaciones de vídeo mostraron claramente que la rueda delantera derecha del coche 11 estaba fuera de la zona de salida. Se aplica la penalización estándar", sentenció el gélido comunicado de la FIA, arrebatándole el punto a Cadillac para entregárselo, en bandeja de plata, al español Fernando Alonso, quien escaló al décimo sitio.
CADILLAC RESPALDA A SU PILOTO
A pesar del trago amargo, en las entrañas de Cadillac no hay reproches, sino orgullo. Graeme Lowdon, director del equipo, se deshizo en elogios hacia la agresividad y el empuje del mexicano, entendiendo que el monoplaza empieza a mostrar destellos de una competitividad seria.
Lowdon destacó que, tras el reinicio, Pérez condujo de manera fantástica recuperando posiciones en pista, afirmando que el mexicano "peleó como si estuviera yendo por la victoria".
A pesar de la frustración, el Ministro de Defensa se mantuvo con la frente en alto. "Fue una carrera muy complicada con las vibraciones... pero no nos rendimos, seguimos empujando. Tuvimos una primera vuelta tremenda", declaró el piloto mexicano.
La historia en Mónaco terminó sin puntos para Cadillac, pero con una advertencia clara para el resto de la parrilla media: Sergio Pérez y el equipo norteamericano están encontrando el ritmo. La próxima parada será el Gran Premio de España en Montmeló, donde ‘Checo’ buscará revancha pura y demostrar que ese ansiado primer punto es solo cuestión de tiempo.
