Leal repartidor
…Le pedí me contara más.
-Sé que Roberto se marchó con profunda pena, intuía que sus rosas jamás florecerían. Confesó que el llevar rosas era una forma de manifestar su cariño, mas no por costumbre, mucho menos por conseguir reconocimiento o porque existiera algún tipo de apego patológico. Jamás supo si eran recibidas con agrado.
Una noche llamó Estefanía; sollozando, mencionó que extrañaba a su leal repartidor de rosas. Se sentía desconcertada, no lograba comprender qué había sucedido.