DENARIOS: Misa de seis
Mi nana -ahora una mujer de más de 80 años-, camina muy despacito hacia la puerta de la calle, ataviada con un vestido de percal, mandil de grandes bolsas y su inseparable rebozo. Al verla, me acerco y le pregunto:
-¿A dónde vas?
-A misa de seis, Nenecita. Ya se me hizo tarde.
-Nana, recuerda que no podemos salir y además las iglesias están cerradas.
Al oír esto, se detiene muy enojada diciendo: