estas letras que lees: Vivir Oaxaca
Para vivir Oaxaca hay que caminarla, saborear sus rincones, reconocer los secretos de su arquitectura y los colores citadinos que se encuentran al paso, porque si se recorre en automóvil, es probable que se termine en un tráfico urbano, causado por tanta unidad de motor (motocicletas, automóviles, autobuses, camiones de carga, etcétera) que transitan por una ciudad que cuando fue trazada se pensaba en uso de caballos, mulas, carretas y que ahora luce abarrotada por bestias de metal y fibra de vidrio a motor que van bufando, dejando en su camino un rastro denso de humo a su paso.