Elia Pérez López
noches de insomnio
;
a media noche
para liberarme de los zancudos
me levanto a escribir
dejar escurrir la tinta por mis dedos
clamo a Dios
queriendo encontrarlo entre las letras
no lo veo
no lo siento
:
corro al jardín de mamá
para confesarle mis temores
ahí encuentro una rana
que en su croar
resucita mariposas
pienso en la mujer que le escribió Décimas a Dios
en las raíces de sus versos
;
simulo un viaje en un crucero
lo imprimo a 3D
recorro los cuatro mares del silencio
y Dios no aparece
,
suelto las amarras del pasado
con el deseo de no buscarle
con las ansias de no velar por su sueño
con la rabia despierta por su partida
siento el mal en mi carne
en mí quebrada voz
en las resbaladizas líneas de sal
que cubren las voluptuosas mejillas
de ese rostro cabizbajo
pinto inciensos
envueltos en lunares de fuego
;
así
paso la noche
al despunte del amanecer
pájaros emiten sonidos misericordiosos
,
minúsculos velociraptores
están llenos
llenos
de mí
de mi esencia
de mis delirios
llenos
del vital líquido
color volcánico
de lava
de mis huesos
;
en el festín
danzan
con sus patas negras
sus alas de viento
sus panzas llenas
carcajeados sobre
un cuerpo
que yace inmóvil
sin voz
sin respiro
en la mudez eterna
.
un sueño en el sueño
la madrugada es la espera de la quietud
donde los grillos exhalan murmullos
entre las sombras de los manglares
a lo lejos
los ladridos
de algunos despistados perros
se espantan
con los pasos del amanecer
hay tanto por hacer
tanto
tanto
que un graznido de luz
es imperativo
para no despertarse
amanecer
el movimiento de las ramas de cada planta
sitúan que el viento está en c a l m a
pájaros emiten sonidos de arrullo
¿quién se imagina que un ave negro azulado
evoque un compás de resonancias celestiales?
chahüe
jilguero
zanate
y los colores divinos en las plumas de
una cotorrita
un carpintero
una calandria
estos son los que amenizan las mañanas
rupturan el silencio
más allá
en el sueño
la revelación
del miedo
lugares de otros siglos
conversaciones suspendidas
por una alarma celuloide
intento volver a él y
terminar la charla
más la otra realidad
se Impone y
(el reloj avanza)
vivir solo tiene un riesgo: morir
nacemos para morir
nacemos para vivir
vivimos y morimos lento
entretanto que la luz nos alcance
y la libertad nos proteja
el amor ha dejado de ser silencioso,
hoy es como el aullido de Ginsberg
muchas siluetas conjuntas
espacios-sombras
sin pudores-un cuerpo al desnudo
manchas blancas
viscosidades transversales
un camino: el tiempo
alegría
despertar a la vida
con el rayo de sol
ver el cielo
observar el cúmulo de nubes
y en lo alto
una calandria que le canta a Dios
Elia Pérez López. Publicó recientemente su libro "Polvos de Septiembre" 2025. Antologada en el libro “Cuarto de Máquinas” 2025. Puedes leerla en Facebook: Huellas De Mi tiempo y Blog myminificc.blospot.mx
