La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas reconocerá a una actriz que brilló en la pantalla durante una de las épocas más importantes del cine nacional y a un hombre que documentó la transformación del país.
La memoria visual de México y una de las presencias más elegantes de la pantalla grande serán homenajeadas este año por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). El documentalista Demetrio Bilbatúa y la actriz Rosita Arenas recibirán el Ariel de Oro durante la edición número 68 del Premio Ariel, máximo reconocimiento honorífico que otorga la institución.
La decisión celebra dos trayectorias excepcionales que, desde ámbitos distintos, contribuyeron a construir la historia del cine mexicano.
En el caso de Rosita Arenas representa una de las figuras más emblemáticas de la transición entre la Época de Oro del cine mexicano y las nuevas corrientes cinematográficas de las décadas posteriores.
Nacida en Venezuela pero formada artística y profesionalmente en México, construyó una carrera versátil que la llevó a participar en melodramas, comedias, películas de aventuras y cine fantástico, compartiendo créditos con algunas de las grandes estrellas de la cinematografía nacional.
Entre los títulos más destacados de su trayectoria figura El bruto (1953), dirigida por Luis Buñuel, así como películas entrañables para el público mexicano como ¿Qué te ha dado esa mujer?, junto a Pedro Infante y Luis Aguilar, Escuela de rateros y Tres lecciones de amor.
Sin embargo, una parte fundamental de su legado ha cobrado nueva relevancia en años recientes gracias al redescubrimiento internacional del cine de horror mexicano. Producciones como La maldición de la momia azteca, La maldición de la Llorona y El espejo de la bruja han sido revaloradas por nuevas generaciones de críticos, investigadores y espectadores alrededor del mundo.
Esa renovada atención la llevó incluso a participar en 2022 en una retrospectiva organizada por el Academy Museum of Motion Pictures de Los Ángeles, dedicada a rescatar y difundir el cine fantástico mexicano del siglo 20.
Por su parte, Demetrio Bilbatúa, se trata de un reconocimiento a más de siete décadas dedicadas a registrar la vida del país. Llegado a México como exiliado español tras la Guerra Civil, encontró en la cámara una herramienta para narrar el crecimiento y las transformaciones de la nación.
Su legado es monumental: más de mil documentales filmados en 35 milímetros, una cifra sin precedentes que lo convirtió en uno de los más importantes cronistas audiovisuales de México. Su lente documentó campañas presidenciales, obras de infraestructura, celebraciones populares, tradiciones indígenas y acontecimientos históricos que hoy forman parte de la memoria colectiva.
Pero su importancia no radica únicamente en la cantidad de imágenes capturadas. Bilbatúa revolucionó la manera de hacer documental en México al incorporar nuevas formas de montaje y narración visual que aportaron dinamismo y profundidad a un género que hasta entonces estaba asociado principalmente al registro informativo.
Su trabajo permitió que millones de espectadores conocieran el país desde la pantalla de los cines, donde durante décadas sus cortometrajes acompañaron las funciones comerciales.
Con este Ariel de Oro, la AMACC reconoce no sólo dos carreras ejemplares, sino también dos formas distintas de preservar la memoria: la de quien registró el país detrás de la cámara y la de quien dio vida a personajes inolvidables frente a ella.
La ceremonia del Premio Ariel 2026 celebrará así a dos figuras cuya obra continúa dialogando con el presente y recordando la riqueza de la historia cinematográfica mexicana.
