LA NEVERÍA Y LLANO DEL TORO, San Pablo Cuatro Venados, Zaachila.- El paso por tres tipos de clima, los que tiene esta comunidad situada en una pequeña cordillera a menos de hora y media de la ciudad, poco a poco hacen sucumbir los sentidos, entre olor a pinos y a cada curva postales panorámicas de los Valles Centrales. El municipio de San Pablo Cuatro Venados posee una biodiversidad envidiable que el viajero de aventura o de espíritu puede satisfacer.
Dedicados principalmente a la siembra de frijol, habas y maíz, principalmente, los habitantes de esta comunidad con siete agencias acaban de inaugurar la tercera etapa de su proyecto ecoturístico, que como principal atractivo tiene el agua cristalina que caprichosamente formó cascadas de más de 30 metros de altura.
La cascada La Reyna es una caída que puede apreciarse desde dos puntos, un puente colgante que da acceso a las pequeñas pozas donde se puede chapotear y una plataforma desde la cual se puede apreciar esta riqueza natural. En entrevista, Emliano López Cruz, presidente del comité del centro ecoturístico, habla de este desarrollo que pretende dar sustento económico a las familias de San Pablo Cuatro Venados.
Este destino de turismo y aventura ofrece también un servicio de cabañas construidas con la tierra del mismo, con adobe, posee cada una una vista panorámica de la comunidad, cuenta con un jardín de especies aromáticas, una fuente hecha a base de ecotecnias y servicio de restaurante, que ofrece como principal platillo la trucha, de la cual han innovado con cuatro recetas.
Abierto todos los días del año, este destino posee una ruta imperdible, la del jardín de alcatraces y el de bromelias, principalmente floreado de octubre a diciembre. Otra de las rutas, recién trazadas y dirigida a jóvenes en busca de aventura, es un sendero que conduce al área de trompillo con perlas naturales, un mirados y una cascada que la comunidad bautizó como Caballo de oro, por la forma de su caída.
Con vías de convertirse en Paraíso Indígena,certificación social y de desarrollo -que otorga la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) a los sitios turísticos que ofrecen servicios y actividades de calidad, además aprovecha de manera sustentable los atractivos naturales y culturales de sus comunidades-.
En esta certificación reúne a diversos destinos turísticos con gran valor natural, cultural e histórico en México. Conservados por las costumbres de las comunidades que las habitan.
Además de deleitarse con el paisaje de esta comunidad, el visitante podrá utilizar toda su adrenalina para sumergirse en la emoción y aventura de practicar el cañonismo que estos atractivos naturales ofrecen. para completar el recorrido se puede hacer una caminata entre el bosque en sus senderos interpretativos.
"Aquí nuestra actividad principal es la agricultura, así como siembra de maíz y frijol, para nuestro sustento familiar. Y hemos optado por ir generando una actividad las tejen en telar de cintura, con lana que producimos en esta comunidad; actualmente queremos rescatarlo".
Emiliano López Cruz comparte que la gente de este municipio es pacífica y amable, abierta a recibir al visitante en una comunidad segura. El nombre de este municipio se debe a su gran diversidad de fauna, específicamente de venados, que desde hace una década han cuidado de su reproducción y se pueden observar fácilmente en el bosque.
Por la noche, el visitante podrá disfrutar de una hermosa y romántica vista del cielo. Hay al menos tres caminos para internarse en este destino, ya sea por San Pedro Ixtlahuaca, por San Andrés Inxtlahuaca y por Zaachila; el camino más transitado y en mejor estado es el primero, que se puede tomar tras pasar Monte Albán.



