Veredas de San José del Pacífico
En otoño, los angostos caminos bañados por el sol que comunican las casas más alejadas del pueblo, o las rancherías cercanas, están bordeados por una infinidad de flores silvestres, estas parecen serpientes reptando por doquier entre una festiva y mágica explosión de colores. Los dulces aromas de las flores y sus tonalidades, atraen, a unas pequeñas mariposas que son perennes aún en época de frío, y vuelan casi siempre en pareja.