Oaxaca y su café, a través de la historia | NVI Noticias Pasar al contenido principal
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Foto(s): Cortesía

Oaxaca y su café, a través de la historia

Luis Ángel Márquez

Rebeca Girón Ilescas

 

Se denomina café o cafeto a un género de árboles de la familia rubiáceas, a sus semillas (también llamadas cerezas) y a la bebida que deriva de ellas, un extracto mezclando agua caliente con el café tostado y molido, variando su preparación al poder agregarle canela, piloncillo o azúcar según el gusto de quien lo consuma.

México es un productor de café de excelente calidad, debido a su gran variedad de climas que permiten cultivar y producir variedades clasificadas dentro de las mejores del mundo, la variedad genérica que se produce en México es la arábica. Es por esto que ocupa el quinto lugar a nivel mundial como productor de café, después de Brasil, Colombia, Indonesia y Vietnam. México es el primer productor mundial de café orgánico y uno de los primeros en café "gourmet” destacando por su calidad las variedades de las entidades de Coatepec, Pluma Hidalgo-Oaxaca, Jaltenango, Marago y Natural de Atoyac, entre otras.

Esto tiene una gran relevancia económica, social y ecológica para nuestro estado, puesto que es el sustento de miles de familias oaxaqueñas, que dependen directa o indirectamente de esta actividad generadora de empleos, al ser necesaria una gran cantidad de mano de obra para la producción e industrialización del café.

Al inicio de la práctica de la cafeticultura, como sucedió en otros países productores, el café cosechado se destinaba al consumo interno y era mayor la importación que la exportación. Sin embargo, gracias a las bondades del café mexicano, su increíble sabor, variedad de notas de acidez, aroma y especies, pronto fueron conocidas y tomaron importancia en diferentes países orientales; como testigo tenemos un informe del cónsul de México en Alejandría, Egipto, el año de 1911, acerca del aumento notable de la importancia del café mexicano, para manifestar se publique y se dé conocimiento a los productores del grano en el estado de Oaxaca de Juárez.

En Oaxaca se cultiva café en siete de las ocho regiones que conforman el territorio, donde se ubican los 17 municipios productores, entre ellos Villa Alta, Ixtlán, Tultitlán, Cuicatlán, Putla de Guerrero, Miahuatlán, Yautepec, Sola de Vega, Pluma Hidalgo, entre otros. Su calidad, sabor único, así como su producción en sus variedades: convencional y orgánico certificado, representa ingresos al estado por casi 314 millones 219 mil pesos (de acuerdo con datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera), del cual se benefician a más de 70 mil productores en la entidad.

El aromático ubica al estado en cuarto lugar en producción nacional de cafeticultura, debido a sus peculiares características de suelo, altura y clima que hacen posible el cultivo del aromático de alta especialidad, y en los primeros lugares de exportación a países como Canadá, Estados Unidos y Austria.

Los productores oaxaqueños, no quedándose atrás, dieron contestación al informe del cónsul de México en Alejandría, Egipto, en el año de 1911.

Esto no ha sido una tarea fácil, ya que se han enfrentado a diversas dificultades, desde el azote de plagas, el cambio climático y la mala paga a los productores cafeteros, así como la exclusividad de producción al exterior en la época del Porfiriato, donde se impuso un sistema de semi-esclavismo que posteriormente con el paso de los años y el surgimiento de los movimientos durante la revolución, trajo consigo una reforma agraria que beneficiaría a los productores y el reparto de tierras.

A pesar de todo esto y de que México posee el quinto lugar como país productor de café más importante a nivel mundial, el consumo del grano en nuestro país es sumamente bajo, ya que la mayoría prefiere comprar café soluble o café en el supermercado, que es exportado por empresas extranjeras, desvalorizando nuestro propio café.

Hay mucha más información sobre la historia del café en el Archivo General del Estado de Oaxaca (AGEO); los invitamos a acceder y estudiar estos documentos en la sala de consulta; sin archivos no hay historia ni cultura.